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Un estudio investiga el enorme apetito de los adolescentes

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Los padres de adolescentes ya tienenpruebas para respaldar la afirmación de que alimentar a sushijos puede costar una fortuna, después de que un estudio enEstados Unidos concluyó que los niños de entre 14 y 17 añoscomerían un almuerzo de 2.000 calorías si pudieran.

Investigadores del Instituto Nacional de Salud Infantil yDesarrollo Humano dijeron que los adolescentes tienen fama decomer mucho, pero hasta el momento no había pruebas objetivasque confirmaran la hipótesis.

Para eso condujeron un estudio en un almuerzo buffet entre204 niños de 8 a 17 años, en el que concluyeron que los niñossolían comer más que las niñas de su misma edad, y que losvarones que se hallaban en la mitad de su adolescencia eran losmás voraces, con un consumo promedio de casi 2.000 calorías.

El investigador Jack A. Yanovski dijo que este resultado eslógico ya que los varones suelen "pegar el estirón" -ganandopeso y masa muscular- al final de la pubertad.

"Popularmente se cree que los chicos pueden comercantidades enormes, pero no teníamos muchos datos", dijoYanovski a Reuters después de la publicación de su estudio enel American Journal of Clinical Nutrition(http://www.ajcn.org/cgi/content/abstract/ajcn.2010.29383v1).

En uno de los dos almuerzos se pidió a los jóvenes quecomieran la cantidad que solían ingerir habitualmente, mientrasque en el otro se les solicitó que tomasen tanta comida comoquisieran.

En general, los investigadores concluyeron que los chicoscomieron más que las chicas.

Los preadolescentes -de entre 8 y 10 años- ingirieron unpromedio de 1.300 calorías en el almuerzo, contra las 900calorías de las niñas de la misma edad.

Entre los 10 y 13 años, las chicas registraron el mayorincremento en su apetito, con un promedio de 1.300 caloríasingeridas durante el almuerzo.

Según Yanovski, esta cifra está en consonancia con eldesarrollo de las niñas, que suelen registrar sus mayoresíndices de crecimiento entre el principio y la mitad de supubertad.

Los chicos, sin embargo, tienden a desarrollarse más tarde,y su necesidad de calorías parece incrementarsesignificativamente al final de la pubertad o entre los 14 y los17 años.

Si bien los varones mostraron pocos cambios en su ingestade calorías durante la prepubertad y la mitad de su pubertad,su consumo promedio en el almuerzo llegó a casi 2.000 caloríasen la pubertad tardía, una cantidad que sería excesiva hastapara los niños muy activos.

Yanovski explicó que siempre que los jóvenes estén sanos ydentro de un peso normal, un repentino aumento de su apetito notiene por qué ser alarmante, aunque advirtió que los chicos consobrepeso deberían tener un consumo de calorías más limitado.

Los estudios sugieren que la mayoría de los niños consobrepeso prolongan ese problema hasta su adultez.