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"ETA, como organización, nunca volverá a la violencia. Pero podría haber escisiones"

El abogado sudafricano, uno de los mediadores en el proceso de paz abierto en Euskadi, asegura que el mismo "nunca podrá ser completo y exitoso" si ignora la situación de los presos. Emplaza a las partes a avanzar asumiendo que &qu

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El expresidente sudafricano Nelson Mandela le encargó la complicada tarea de poner en marcha la Comisión para la Verdad y la Reconciliación con el objetivo de cerrar las heridas de un pueblo dividido por décadas de apartheid. Desde entonces, el abogado Brian Currin (Sudáfrica, 1950) ha mediado en diferentes conflictos internacionales. En el último, el abierto en Euskadi, forma parte del Grupo Internacional de Contacto que en octubre de 2011 colaboró en la redacción de la conocida como Declaración de Aiete. Sus reflexiones complacen a la izquierda abertzale y chirrían a los oídos del Gobierno o de las víctimas de ETA. Él trata de mantener la neutralidad y reafirma su convicción en que la única salida pasa por involucrar a todas las partes en la 'conclusión del conflicto'. La entrevista tuvo lugar el pasado viernes y por teléfono.

Ha pasado un año y medio desde que ETA anunció su intención de finalizar la actividad armada. ¿Qué valoración hace de estos meses?

Si uno mira la manera en la que las formaciones abertzales, así como algunos de los otros partidos vascos han gestionado este periodo, lo que tengo que resaltar es el respeto y la admiración que me merecen por tratar de mantener y desarrollar un proceso de paz. En cambio, los gobiernos español y francés no se han preparado para hacer todo lo que estaba en su mano para ayudar a ese proceso. También ha habido iniciativas internas admirables como las que se han puesto en marcha en la parte francesa del País Vasco, en Iparralde.

¿Mantiene algún contacto con esos ejecutivos, el español y el francés?

No hay ningún contacto con los gobiernos español y francés.

¿Y con el Gobierno vasco y los diferentes partidos?

Sí, tenemos contacto con los partidos vascos. En marzo celebramos un Foro Social para Impulsar el Proceso de Paz en el que participaron esos partidos. El foro fue creado específicamente con el fin de lograr una participación colectiva y el compromiso de los partidos vascos. Debe usted saber que ha habido un análisis de las conclusiones de ese foro social y se han establecido una serie de recomendaciones. La semana que viene voy a estar en el País Vasco junto con otros miembros del Grupo Internacional de Contacto y vamos a estar trabajando en base a estas recomendaciones para ver lo que podemos hacer con el fin de hacer avanzar en el proceso.

¿Es en eso en lo que se encuentra usted trabajando en este momento?

Si, es el trabajo inmediato. Se trata de ver cómo se pueden poner en marcha esas recomendaciones. El propósito de este foro es romper el estancamiento que existe en este momento y encontrar la manera de proceder al margen de la inactividad que mantienen Madrid y París.

Una de esas recomendaciones era que una vez contrastado el fin de la violencia de ETA se deberían poner en marcha los contactos con los gobiernos. ¿Se han puesto en marcha ya estas conversaciones?

No hay contacto. De todas maneras, será de esto de lo que hablemos la semana que viene: de la aplicación de esas recomendaciones. Esto es lo que discutiremos, tenemos algunas ideas pero debemos debatirlo con las distintas partes. 

Diferentes sectores de la sociedad vasca consideran que desde la llegada del PP al Gobierno el proceso se ha estacando. ¿Comparte usted esa reflexión?

Antes de las elecciones, el PSOE tampoco quiso involucrarse, como usted sabe. Veo diferencias muy pequeñas entre la estrategia del PP y la del PSOE. Parece ser que tienen una estrategia común, que es la estrategia de no colaborar. Tenemos que encontrar la manera de trabajar con ello. Hay que aceptar que es esa la forma en la que quieren trabajar y tenemos que encontrar la manera de avanzar aceptando esa realidad.  

¿Qué recomendación le hace al Gobierno encabezado por Mariano Rajoy?

Mi visión personal es que el proceso de paz es ahora posible, y que para asegurar que se produce los gobiernos se deben involucrar en el mismo. Hay que concretar el final de la violencia, es necesario que haya una conclusión. Y para ello los gobiernos se tienen que involucrar.

Desde la izquierda abertzale se lleva tiempo exigiendo el cumplimiento de la legislación penitenciaria que permita el acercamiento de presos a cárceles cercanas a sus domicilios, e incluso la amnistía. ¿Comparte estas peticiones?

Nunca podrá ser un proceso de paz completo y exitoso el que ignore el asunto de los presos que han sido senteciados por su participación en la consecución de un objetivo político. No soy yo el que tiene que decidir cuál es la fórmula más existosa, ni el que diga si eso tiene que implicar un acercamiento inmediato, más tardío o incluso la amnistía. Les toca a las diferentes partes ponerse de acuerdo, pero debe haber uno u otro acuerdo sobre el asunto de los prisioneros. Es lo mismo que ha sucedido en otros procesos exitosos.

Tanto usted como el presidente del PSE, el señor Jesús Eguiguren, hablaban recientemente de la posibilidad de que se produzca una escisión en ETA. ¿Por qué lo dicen?

Si uno mira en procesos similares en otras partes del mundo se da cuenta de que es muy difícil mantener a todo el mundo a favor si no hay progresos. Porque la naturaleza humana es así. Hay gente que es más radical que otra. Pasó en Irlanda del Norte y puede pasar en otros lugares. Es por eso por lo que creo que debe haber un llamamiento internacional a los gobiernos español y francés. 

¿Y cree que esas facciones radicales podrían apoyar la violencia de nuevo?

Podrían. Y no hablo sólo de la situación en el País Vasco. Podría pasar en cualquier otro lugar ante una situación similar. 

¿Pero sigue considerando que el fin de la violencia de ETA es irreversible?

Sinceramente creo que ETA, como organización, nunca volverá a la violencia, pero podría ser que algunos individuos de la organización decidieran separarse. No porque yo tenga ninguna información sobre que eso vaya a pasar en ETA, sino porque ha pasado en otras partes del mundo. No estoy diciendo que tenga razones o evidencias de que eso vaya a suceder, lo digo en el contexto de un fenómeno internacional. 

¿A qué está esperando ETA para entregar sus armas?

Tiene que haber un compromiso sobre toda la cuestión de la entrega de las armas.  Y tiene que ser un compromiso compartido con los gobiernos.

¿Cree que ETA puede ser en el futuro un actor más en el conflicto político?

Tengo dudas de que pueda serlo como ETA, pero no hay razones para que miembros de ETA no puedan verse involucrados en el conflicto político. Es difícil que eso suceda con ETA como organización, al igual que no ha sucedido con el IRA en las negociaciones políticas de Irlanda del Norte. 

La Conferencia de Aiete hablaba también del reconocimiento del daño causado. ¿Debe ETA pedir perdón ya a sus víctimas?

No es algo que debería estar comentando. Pero si yo pudiera hablar en general y no en el contexto de España y el País Vasco, el perdón normalmente no es un requisito, no es una condición para que se ponga en marcha un proceso de paz. Lo que a veces sucede en un proceso en el que las partes se están haciendo intentos de reconciliación es que las personas, a nivel indidvidual, pueden pedir perdón y expresárselo a sus víctimas. Pero esto no suele ser una condición.

Desde la izquierda abertzale exigen también el final de las detenciones de supuestos miembros de ETA. ¿Comparte esta exigencia?

Yo creo que esto es importante. Se debe poner en marcha una suspensión de las detenciones e incluso de los juicios, ya que esto podría reflejar que la situación ha cambiado. Si se incrementan esas medidas de seguridad creo que podría haber consecuencias inmediatas en el proceso.

¿Cree entonces que se ha superado el clima de miedo y amenazas en el País Vasco?

La atmósfera en el País Vasco ha cambiado completamente respecto a la que era hace unos años, y eso es algo que pueden confirmar los ciudadanos que viven cada día allí, sobre el terreno.