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El etarra huido Beñat Aguinagalde mató a Isaías Carrasco e Ignacio Uría

El juez ha enviado a prisión a Iraitz Santa Cruz por prestar el coche a Aguinagalde y Ugaitz Errazquin para que asesinaran al empresario

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El juez Eloy Velasco ha enviado a prisión a Iraitz Santa Cruz Uralde por prestar el vehículo que utilizaron el pasado 3 de diciembre los etarras que asesinaron en Azpeitia (Guipúzcoa) al empresario Ignacio Uria y que han sido identificados por la Ertzaintza como Beñat Aguinagalde y Ugaitz Errazquin.

El juez ha adoptado esta decisión a instancias del fiscal Miguel Ángel Carballo tras tomar declaración durante cerca de una hora a Santa Cruz, al que imputa un delito de colaboración con organización terrorista, según han informado fuentes jurídicas.

Además de colaborar en el asesinato de Uria, Velasco le acusa también de prestar ese mismo coche a los etarras que perpetraron un atentado con una mochila-bomba contra los Juzgados de Tolosa (Guipúzcoa), el pasado 4 de octubre.

Santa Cruz fue detenido la pasada semana en una operación de la Ertzaintza en la que también fueron arrestados Manex Castro y Mikel Garmendia, ya en prisión en relación con la colocación de un artefacto contra la sede del PSOE en Lazkao (Guipúzcoa) el pasado 23 de febrero.

Precisamente hoy la Ertzaintza ha identificado a dos presuntos etarras, Beñat Aguinagalde y a Ugaitz Errazkin, quienes junto al ya encarcelado Manex Castro, habrían cometido cinco atentados. Beñat Aguinagalde y Ugaitz Errazkin se encuentran huidos, pero su identificación ha sido posible a raíz de esta operación policial.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha confirmado que Beñat Aguinagalde fue el auto material de los asesinatos del concejal socialista Isaías Carrasco y del empresario Ignacio Uría.

Rubalcaba también aseguró que la identificación de este comando etarra, parte del cual se encuentra detenido y parte, huido, 'ha permitido esclarecer buena parte de los atentados que quedaban por esclarecer de los que ETA ha cometido después de la tregua'. 'Los que faltan, prácticamente todos son imputables a este comando', subrayó el ministro.

Aguinagalde, Errazkin y Castro estarían implicados no sólo en los asesinatos de Uria y Carrasco, sino en el atentado contra el Juzgado de Tolosa, el artefacto colocado en la Casa del Pueblo de Lazkao y las bombas-trampa contra la Ertzaintza escondidas en el monte Santa Bárbara de Hernani.