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El etarra Murueta niega haber ordenado el seguimiento del juez Lidón, asesinado en 2001

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El etarra Urtzi Murueta, acusado de participar en el asesinato del juez José María Lidón el 7 de noviembre de 2001 en Getxo (Vizcaya), ha negado haber ordenado el seguimiento del magistrado y haber hecho llegar esa información a ETA para llevar a cabo el atentado.

En el juicio que ha comenzado hoy en la Audiencia Nacional y que continuará mañana, el procesado no ha querido contestar a las preguntas que le ha formulado la fiscal de la causa, Blanca Rodríguez, pero sí a las de su abogado, y ha asegurado que no tenía nada que ver con la muerte del magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya.

Negó haber encomendado a Orkatz Gallastegi, ya condenado por estos hechos, el seguimiento del juez y haber dado traslado de esa información a ETA para que llevara a cabo el atentado, como así le acusa la fiscal, que ha pedido para él 30 años de prisión por un delito de asesinato terrorista como autor por cooperación necesaria.

Los presuntos encargados de ejecutar el asesinato fueron Hodei Galarraga y Egoitz Gurrutxaga, ambos muertos el 23 de septiembre de 2002 cuando manipulaban un artefacto en el interior de un vehículo en Bilbao.

El día en que el juez fue asesinado, éste salía del garaje conduciendo su automóvil, acompañado de su esposa, María Luisa Galarraga, que, según ha recordado ante el tribunal que preside Alfonso Guevara, lo hacía cada mañana sobre las 7.15 horas puesto que él la dejaba en el colegio donde trabajaba como profesora.

Ha relatado que su hijo Iñigo iba en otro automóvil justo antes de ellos, cuando vio a un individuo "extraño" que se acercó a la ventanilla del conductor y empezó a disparar.

A continuación, otra persona situada detrás de una columna del aparcamiento también comenzó a disparar al cristal delantero del vehículo y ella se puso a gritar "y vi como me apuntaba a mí y pensé, que sea lo que Dios quiera", ha contado al tribunal.

Después, ha testificado su hijo, quien ha detallado que él solía acompañar a sus padres en el coche porque le llevaban a la universidad, pero aquel día necesitaba el vehículo y por ese motivo se iba por su cuenta en otro coche con el que estuvo "a punto de atropellar" a uno de los asesinos.

Al escuchar los disparos, salió del automóvil y se acercó a sus padres y, segundos después, vio como los dos terroristas escapaban saltando un murete que había en el garaje.

El tercer testigo que ha presentado el Ministerio Público ha sido Gallastegi, que al estar condenado por estos hechos se ha acogido a la sentencia del Tribunal Supremo (23 de noviembre de 2007) que reconoce a un coimputado el derecho a no declarar y sólo ha contestado a las preguntas de la defensa del procesado.

Gallastegi ha dicho que las tres declaraciones que realizó ante la Ertzaintza tras su detención, en octubre de 2002, y en las que reconoció que había recabado información sobre el magistrado y sobre dos concejales del PP y uno del PSE fueron obtenidas "bajo tortura y amenazas".

Ha asegurado que él no recopiló información sobre el juez ni hizo llegar dato alguno sobre el magistrado al procesado.

El resto de las personas que han prestado hoy declaración han sido policías y, en concreto, con uno de ellos el juez Guevara se ha enfadado mucho por identificarse con un número que no correspondía al suyo y ha advertido de que a él "no le toman el pelo".