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La Eurocámara aplaza hasta otoño la reelección de Barroso

El apoyo de Los 27 no le ha bastado para obtener la luz verde de Estrasburgo 

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Con un definitivo de los 27 Gobiernos de la Unión Europea y un 'más adelante' del Parlamento de Estrasburgo terminó ayer el curso político para José Manuel Durão Barroso, el actual presidente de la Comisión Europea, que aspira a repetir en el cargo por un nuevo mandato de otros cinco años.

El jefe del brazo ejecutivo de la Unión Europea, que dirige a 23.000 funcionarios que redactan directivas y velan por su cumplimiento, seguirá en su despacho de Bruselas al menos hasta las vacaciones de agosto. Sin embargo, la carrera de fondo emprendida por el anfitrión de la cumbre de las Azores, que no dudó en dejar la Presidencia de su país por uno de los cargos con más presencia internacional, no avanzará más hasta el próximo otoño.

Todo ello pese a que los 27 jefes de Estado decidieron formalizar el apoyo mediático, que le ofrecieron unánimemente hace tres semanas, como el último intento por conseguir su confirmación en el primer pleno de la Eurocámara que se celebrará la semana que viene.

En el Parlamento Europeo, más de derechas tras las elecciones europeas de junio, el Partido Popular Europeo no tiene mayoría suficiente para garantizar la reelección de Barroso. Es más, se encuentra con el resto de formaciones políticas de uñas por las prisas y presiones del jefe del Ejecutivo comunitario, cuyo mandato expira el 31 de octubre. Ayer, cuando los presidentes de los grupos parlamentarios diseñaban laagenda para la sesión constitutiva en la que Barroso pretendía ser aclamado, nadie pidió ni siquiera que en Estrasburgo se mencionase surenovación.

Los socialistas, incapaces de buscar una alternativa, le recriminan que ni a él ni a su comisario de Mercado Interior, ahora reconocido como un lastre, se les pasase por la cabeza regular los excesos de los mercados financieros antes de que estallase la crisis. Los liberales, tercer grupo de la cámara, están ahora capitaneados por Guy Verhofstadt, antiguo primer ministro belga y el candidato al que Barroso se impuso en el último minuto hace cinco años.

Mientras la Eurocámara se piensa el procedimiento y exige un detallado programa de Gobierno, la ansiedad de Barroso crece y se convierte en tema de conversación habitual entre funcionarios y diplomáticos comunitarios.

Por el momento, y a la espera de un otoño mejor que la primavera, Barroso intenta aparentar que está 'totalmente tranquilo', según confesó esta semana. Lo está porque 'cualquier otra posibilidad es una especulación sin ninguna credibilidad', aseguró en referencia a un candidato alternativo.

Para el presidente de la Comisión, y pese al sufrimiento que le está infligiendo el Parlamento Europeo, él mismo representa mejor que nadie la idea de que 'es posible unirse ante valores y principios comunes, y eso es Europa'.