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Europa cobra 3.000 euros por flotar sin gravedad en un Airbus

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Europa piensa entrar en el mercado del "turismo espacial" ofreciendo experimentar las sensaciones de un vuelo sin gravedad para financiar la investigación científica.

Con las ambiciones espaciales de Europa a merced de la crisis económica, que ha congelado los presupuestos, este proyecto que combina ciencia y aventura fue presentado durante un vuelo "cero G", una travesía con gravedad cero para autoridades europeas en un jet de Airbus al cual Reuters tuvo acceso.

Los vuelos con niveles bajos de fuerza de atracción terrestre sin salir al espacio son posibles desde hace decenas de años en aviones especialmente acondicionados, como el "Vomit Comet" de la Nasa, que permitió entrenarse a toda una generación de astronautas y donde se rodaron algunas escenas de la película Apollo 13.

Ahora estos trayectos son utilizados más frecuentemente para la investigación o para preparar el equipamiento destinado a la Estación Espacial Internacional.

Novespace, una división del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia y de la ESA (Agencia Espacial Europea), declaró estar a la vanguardia de este campo con un Airbus A300 reciclado para vuelos balísticos.

"Este Airbus es un laboratorio de investigación científica. Es único en Europa y es el aparato más grande que permite las condiciones de gravedad cero para la comunidad científica", dijo a Reuters Jean-François Clervoy, astronauta francés y director de Novespace.

Para lograr las condiciones físicas los pilotos franceses efectúan una serie de parábolas sobre el Atlántico que simulan el recorrido de una montaña rusa, a una altura de 2.500 metros.

Durante las fases de ascensión y de caída del aparato, los pasajeros sienten el doble de su peso habitual, pero en la cima del arco parabólico pueden experimentar la sensación de gravedad cero durante 22 segundos.

PRESUPUESTO PARA LA INVESTIGACIÓN

"Hoy en día no existe una reglamentación para permitir esto, pero algunas veces al año, podríamos tener a título de excepción una autorización para mezclar ciencia y demostración para los observadores", agregó Clervoy, que tiene la esperanza de poder comenzar con los vuelos comerciales en un año.

Esto costaría al rededor de 3.000 euros para una serie de 30 fases de 22 segundos y un total de 11 minutos sin gravedad.

Estas experiencias cuestan mucho menos que el precio de un vuelo en órbita, que alcanza entre 30 y 35 millones de dólares (entre 23,5 y 27,5 millones de euros) y la única diferencia es el tiempo para "flotar" según Clervoy.

El astronauta recalcó que los billetes vendidos por Novespace no generarán beneficios, sino que contribuirán a financiar las investigaciones efectuadas a bordo de la nave.

Al invitar a volar a algunos responsables espaciales europeos, Novespace espera atraer nuevos proyectos científicos a bordo de la nave, que es utilizado sobre todo por Francia y Alemania.