Publicado: 19.05.2014 07:12 |Actualizado: 19.05.2014 07:12

Contra la Europa de la 'desalegría'

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Seis españoles ante la Puerta de Brandeburgo interpretan a Beethoven. Tocan su novena sinfonía, el Himno de la Alegría, el himno oficial de la Unión Europea. Pero suena raro, triste. Es porque los músicos lo están haciendo en un tono más bajo, a propósito, pues en realidad tocan el Himno de la Desalegría, dedicado a la "Unión Europea por el dinero, no por la gente".

"Consideramos que este paquete de medidas que van a aprobar Merkel y sus socios del SPD es un atropello contra los derechos más fundamentales de los ciudadanos europeos, van a hacer ciudadanos de primera y de segunda y van a restringir la movilidad europea". Diego Ruiz del Árbol es uno de los gestores de Berlunes, un blog dirigido a la comunidad de españoles en Berlín, organizador de la protesta musical. El paquete de medidas al que se refiere es un documento presentado por el ministro de Interior, Thomas de Maizière, y la ministra de Trabajo, Andrea Nahles, que contempla la expulsión de ciudadanos europeos que no encuentren un trabajo en un plazo de entre tres y seis meses. "A la vez que esto ocurre nos están imponiendo medidas de recortes en políticas sociales y, en general, al Estado del bienestar", añade.

Entre las decenas de asistentes a este concierto tan peculiar se encontraba David, un joven de 24 años que lleva trabajando en Berlín desde hace casi un año. "Ahora, con los nuevos partidos pequeños que han surgido en España, creo que hay un clima de esperanza generalizada, pero yo estoy muy decepcionado. No voy a votar, practico una abstinencia activa". El joven está convencido de que las políticas europeas no cambiarán después de las elecciones. No lo ve del todo igual Diego Ruiz del Árbol: "Yo creo que el sistema está cambiando desde dentro, que se ha pasado un punto de no retorno. No pienso que las elecciones sean el punto de inflexión que lo cambie, pero el sistema capitalista de la Unión Europea ya ha pasado un punto de no retorno".

Efectivamente, el clima electoral que se vive en Alemania no parece presagiar ningún punto de inflexión. De las encuestas se desprende que el resultado será muy similar al de las elecciones federales del pasado mes de septiembre. Según una reciente encuesta publicada por el semanario de Hamburgo Der Spiegel, la CDU de Merkel ganaría las elecciones con un amplio margen, un 37%. A pesar de caer casi 4 puntos porcentuales desde los últimos comicios, todavía aventajaría en 10 a los socialdemócratas (27%). Los Verdes y Die Linke (La izquierda) se quedarían con un 9% cada uno.

El dato más llamativo es el 7% que se llevarían los euroescépticos de Alternative für Deutschland (AfD). Esto supondría un ascenso de más de dos puntos desde los últimos comicios, cuando recibieron un 4,7% y se quedaron a las puertas de superar el límite necesario del 5% para poder formar parte del Parlamento alemán. Este umbral no existe en las elecciones europeas, pues el Tribunal Constitucional lo declaró ilegal hace tres meses. AfD, conocido por algunos como el "partido de los profesores" por su elevada tasa de miembros del mundo académico, es colocado en una derecha más o menos radical y populista según quien lo defina. Su principal objetivo es desmontar la eurozona tal y como se conoce, así como acabar con los rescates financieros a países con problemas. La proximidad con otros partidos europeos como el Frente Nacional en Francia o el UKIP en Reino Unido ha sido tantas veces señalada por sus críticos como negada por ellos.

En su campaña electoral han llegado a comparar la falta de democracia de la Unión Europea con la del Corea del Norte, así como pedir la celebración de un referéndum como el que se llevó a cabo en Suiza, por el que se limitó la entrada de europeos a su mercado laboral.

No son muchos los mensajes de ámbito estrictamente europeo que se pueden encontrar en la campaña germana, y eso a pesar de que dos de los principales candidatos a presidir la Comisión Europea, Martin Schulz, del Partido Socialista Europeo, y Ska Keller, de los Verdes, son alemanes. Incluso la Unión Democrática Cristiana, la CDU, ha decidido utilizar en gran parte de sus carteles la imagen de la actual canciller, Angela Merkel, que cuenta con un amplio respaldo popular, a pesar de que ella nada tiene que ver con estos comicios. También repiten hasta el eslogan. "Gemeinsam erfolgreich für Deutschland" (Juntos con éxito para Alemania) fue el elegido para las elecciones federales. "Gemeinsam erfolgreich in Europa" es el de las actuales europeas. Los conservadores apuestan por la seguridad y la continuidad que la figura de Merkel transmite entre su electorado. No obstante, algunos ciudadanos han aprovechado la ocasión para "rehacer" el mensaje, tachar algunas letras y dejarlo en: "Mein Reich Europa" (Mi imperio Europa).

En la prensa, la actualidad europea la protagoniza la crisis ucraniana, sus posibles consecuencias y el papel del gobierno alemán en la resolución del conflicto. Es un tema con el algunos partidos políticos están intentando conseguir votos el próximo 25 de mayo, según la CDU. Esta respuesta airada de los conservadores iba dirigida a la CSU, su partido hermano de Baviera, después de que su candidato, Markus Ferber, criticara duramente al ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, político de los socialdemócratas del SPD, actuales socios de la "Gran Coalición" que gobierna el país.

En la capital el debate europeo se ve especialmente oscurecido debido a que, el mismo día, los berlineses también están convocados para una votación muy diferente. Se trata de un referéndum en el que se decidirá si se construye una serie de edificios en parte del terreno que hoy ocupa la pista del viejo aeropuerto de Tempelhof, una zona verde y de recreo muy frecuentada.

Protestas por el voto por correo

No todos los españoles en el extranjero que no voten lo harán por decisión propia, como David explicaba más arriba. Laura Ruth teme ser una de ellas. Todavía no ha recibido la carta con las papeletas para poder votar, y el plazo para enviarlas a España se cierra mañana. No es un caso aislado. Según Marea Granate, la abstención entre las personas que viven en el extranjero va a rondar el 95%. La organización culpa de esta desafección política al cambio de legislación de 2011, que complicó el proceso.

Laura y un pequeño grupo de personas se reunieron en un bar del barrio de Neukölln el pasado viernes con la intención de compartir experiencias y buscar una solución. Falta de información, datos de horarios incorrectos... "una completa odisea". Así definían la experiencia de registrarse en la embajada. "Y todo para que después no nos lleguen las papeletas", aseguraban. Por ello, a través de Marea Granate, han puesto en marcha la campaña Vota por mí desde allí, con la que quieren agrupar a toda la gente que sufre el mismo problema.