Publicado: 16.03.2014 18:33 |Actualizado: 16.03.2014 18:33

Europa mira hacia los grifos envenenados del País Vasco

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El militante ecologista Javier Vázquez ya tiene preparada la maleta. Dentro hay poca ropa y unos cuantos documentos, todos ellos con la palabra maldita: lindano. Esta semana, Vázquez realizará un viaje relámpago a Bruselas para denunciar ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo que el agua que llega a las viviendas de miles de vascos está contaminada por esa peligrosa sustancia química, cuyos efectos cancerígenos han sido reconocidos en diversos estudios.

Tal como informó Público hace algunas semanas, Vázquez es uno más de los 100.000 vizcaínos que beben, cocinan y se duchan con agua proveniente del pantano de Oiola, un punto de captación que ha registrado diversos episodios de contaminación por lindano. El tema cobra especial gravedad en la localidad de Barakaldo, donde toda la población se abastece por medio de dicho embalse. También existe preocupación en el vecino pueblo de Sestao, ya que al menos uno de sus principales barrios, conocido por el nombre de Kueto, también recibiría agua de ese pantano, perteneciente al ayuntamiento baracaldés.

"Durante el mes enero volvió a entrar lindano al pantano, tal como ya había ocurrido en febrero, noviembre y diciembre del año pasado", señala Vázquez a Público. Sus acusaciones se amparan en las analíticas de la Agencia Vasca del Agua, un organismo que —según denuncia el ecologista— le resta importancia al asunto. "Ni siquiera se están realizando estudios del sedimento y la biota, tal como marca la normativa desde 2012", sostiene. Paradójicamente, la Diputación Foral de Bizkaia prohíbe la pesca en dicho embalse, aunque se permite extraer agua para consumo humano.

Estas denuncias formarán parte de la artillería que Vázquez desplegará el próximo martes y miércoles en Bruselas. El primer día transmitirá la preocupación de vecinos y ecologistas a varias europarlamentarias, entre las que se encontrará la también vizcaína Izaskun Bilbao (PNV). Durante el segundo y último día de su visita a la capital belga, este integrante de Ekologistak Martxan (filial vasca de Ecologistas en Acción) podrá exponer la situación ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. Entre sus integrantes figura otro vizcaíno, el ex concejal bilbaíno Carlos Iturgaiz (PP).

"Vamos a informar a parlamentarios y parlamentarias para que impulsen desde la institución europea una investigación en profundidad de la problemática que nos ocupa, especialmente los incumplimientos señalados de la normativa europea relativa a salud pública, medio ambiente y acceso a la información", adelantó la plataforma social, vecinal y ecologista nacida en Barakaldo y Sestao para luchar contra el agua contaminada.

También pedirán que la Comisión Europea "inste al Gobierno español a que adopte las medidas necesarias para garantizar por parte de las autoridades autonómicas y locales implicadas el cumplimiento íntegro de la normativa europea de protección del medio ambiente y salud pública en relación con los hechos indicados". Para ello, reclamarán que Europa obligue a España a "suspender el uso del embalse de Oiola para la producción de agua de consumo humano hasta que pueda garantizarse el cumplimiento y la calidad sanitaria y ambiental del embalse".

"Queremos que se tenga en cuenta la peligrosidad de este pantano", puntualiza Javier Vázquez. A pocas horas de subirse al avión que lo trasladará a Bruselas junto a otro miembro de la plataforma, el conservacionista se muestra optimista por lo que pueda ocurrir. Su intención no es otra que conseguir en el exterior lo que no ha logrado en Euskadi: la suspensión del embalse de Oiola como punto de abastecimiento para más de cien mil familias. "La comisión de peticiones —subraya— tiene capacidad para pronunciarse sobre el tema e instar a la Comisión Europea a que actúe".

Coincidiendo con los preparativos del viaje, la plataforma contra la contaminación se ha dedicado a pegar carteles en calles y muros de Barakaldo y Sestao, alertando a sus vecinos sobre los riesgos que enfrentan cada vez que abren el grifo. "El lindano es bioacumulativo: tu cuerpo no es capaz de expulsarlo", advierten. También recuerdan que en marzo de 2013 las autoridades rebajaron el protocolo de seguridad, "quitando la alarma de entrada del arroyo Ángela", una de las arterias que arrastran agua contaminada hasta el pantano de la discordia. "¿Quién tiene que decidir si los vecinos y vecinas queremos correr el riesgo de beber y usar esta agua?", interrogan los carteles. Esta semana, Europa podría darles una respuesta.