Publicado: 13.12.2013 11:22 |Actualizado: 13.12.2013 11:22

Eurovegas pincha en España

Las Vegas Sands confirma en un comunicado que abandona el proyecto: "Tras meses de conversaciones a varios niveles con el Gobierno español no vemos un camino con los criterios necesarios para continuar adelante". // El Gobierno tamp

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Eurovegas finalmente no aterrizará en Madrid. El proyecto que impulsaba Las Vegas Sands, el grupo empresarial del magnate Sheldon Adelson, renuncia, tras muchos dimes y diretes, a instalarse en España.

La empresa patrocinadora de este megaproyecto de ocio y juego que iba a construirse en Alcorcón, al sur de Madrid, confirmó este viernes a través de un comunicado la noticia. "Tras meses de conversaciones a varios niveles con el Gobierno español no vemos un camino con los criterios necesarios para continuar adelante", reza el texto. El grupo de Adelson expresa su voluntad de "continuar con una búsqueda agresiva de oportunidades en Asia", lo que descarta definitivamente a Europa y Madrid. 

El comunicado no aporta más detalles sobre el motivo para abandonar el proyecto, pero Adelson se va porque sus exigencias no son aceptadas.

Según fuentes conocedoras de la negociación, en los últimos encuentros con la empresa norteamericana el Gobierno trasladó al grupo estadounidense su negativa a aceptar las condiciones que quería imponer el magnate estadounidense para llevar a cabo el macrocomplejo en Madrid. Adelson exigía revertir toda la inversión que realizara, —"quería un blindaje" apuntan esas mismas fuentes— una indemnización en caso de que en el futuro un cambio legislativo alterara su perspectiva de beneficiosy una rebaja del impuesto sobre el juego.

Pese a su entusiasmo por el proyecto, el Gobierno se ha visto abocado a decir 'no' a Eurovegas antes las leoninas condiciones que quería imponer Adelson

Ante estas leoninas condiciones, el Gobierno de Mariano Rajoy, pese a su indudable buena voluntad, se ha visto abocado a decir no al proyecto. El Ejecutivo del PP no ha tenido más remedio que rechazar las duras exigencias del promotor de Eurovegas y renunciar a instalar en Madrid el macrocomplejo de ocio y juego, dejando así en evidencia al Gobierno de la Comunidad de Madrid y a la propia ministra de Sanidad, Ana Mato, que el pasado 25 de septiembre declaraba a bombo y platillo que "sería una perfecta insensatez" rechazar proyectos como el de Eurovegas.

Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta del Gobierno, aseguró en la rueda de prensa posterior al Consejo de ministros que las condiciones planteadas tanto de naturaleza fiscal como de blindaje de la inversión no tienen encaje jurídico ni en el derecho español ni en el comunitario. Santamaría se amparó en la UE para justificar la posición del Ejecutivo ante Eurovegas.  Por ello, dijo, el Gobierno central, el de la comunidad autónoma y la Comisión Europea coincidieron en el rechazo de estas últimas condiciones exigidas para ubicar Eurovegas en Madrid, "que eran consideradas innegociables por la compañía Las Vegas Sands pero no pueden ser asumidas por ninguna de las tres administraciones".

La vicepresidenta subrayó, asimismo, que el Gobierno tiene la obligación de atraer a España la mayor inversión extranjera posible, pero también "la de preservar los intereses generales de todos los españoles".

Los interlocutores del Gobierno manifestaron su rechazo ante unas condiciones que para los representantes de Sheldon Adelson eran innegociables y para el Gobierno simplemente "no eran asumibles", apuntan las fuentes antes mencionadas.

Según esas mismas fuentes, las condiciones exigidas por la empresa norteamericana han sido de última hora y sin precedentes en ninguno de los países en los que ya están asentados.

Nadie del Gobierno de la Comunidad de Madrid, firme defensor del proyecto con su presidente Ignacio González a la cabeza, ha reaccionado aún  a la noticia. La noticia es todo un bofetón para González y su mentora, Esperanza Aguirre. En los últimos meses responsables políticos de la Comunidad de Madrid presionaron en reiteradas ocasiones al Gobierno para que realizara todas las modificaciones legislativas que fuera necesarias, y que se hicieran "lo antes posible", para permitir la implantación de Eurovegas. Entre esas modificaciones se incluía la de la ley antitabaco, para garantizar así un "marco jurídico" que hiciera posible la puesta en marcha de Eurovegas.

En octubre se filtró a la prensa que Adelson no tenía dinero suficiente para financiar el complejo

El proyecto de Eurovegas incluía la construcción de seis casinos y hasta 12 hoteles en varios tramos y según sus promotores daría trabajo de forma directa o indirecta a 80.000 personas —200.000, según la Comunidad de Madrid—. El consejero delegado de Las Vegas Sands, Michael Leven, había explicado que la primera fase, que debía estar finalizada en 2017, empezaría a finales de este año con la construcción de cuatro resort, con 3.000 habitaciones en cada hotel, zonas de reuniones, convenciones y teatros. Leven, anunció en febrero la confirmación oficial de Alcorcón (Madrid) como sede de Eurovegas y anticipó una inversión de 2.686,5 millones de euros propios en esa primera fase del macroproyecto de ocio, un 35% de su coste total.

Siguiendo con sus planes, Las Vegas Sands presentó el pasado 25 de julio en la Comunidad de Madrid el estudio de viabilidad" del proyecto. Pero en septiembre de este año comenzaron a circular los primeros rumores sobre las dificultades de financiación del proyecto. En octubre se filtró a la prensa que Adelson no tenía dinero suficiente para financiar el complejo. Leven y los responsables del PP en Madrid negaron con vehemencia esos rumores e insistieron en que nada había "cambiado" respecto a su implantación en Madrid. Pero los plazos se iban consumiendo y nada se movía en los últimos tres meses. Todo estaba en el aire pese a los desmentidos oficiales. A lo largo del otoño Las Vegas Sands empezó a airear su interés por el mercado asiático, lo que ponía aún más en entredicho la opción de Madrid. Finalmente este viernes se ha consumado lo que muchos ya intuían, hasta la propia Esperanza Aguirre.