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La Eurozona pone en marcha un FEEF reforzado sin alcanzar el billón de euros

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El Eurogrupo aprobó hoy las reglas operativas del reforzado fondo temporal de rescate, que podrá empezar a actuar parcialmente a partir de diciembre como cortafuegos de la crisis de deuda, pero no alcanzará el billón de euros.

Además, también hoy, los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro pusieron fin a meses de bloqueo al autorizar la entrega del sexto tramo del paquete de asistencia financiera a Grecia, de 8.000 millones, que son vitales para que el país pueda hacer frente al pago de salarios y pensiones en el sector privado.

El fin último de tales medidas sería evitar que la crisis de la deuda, que arrancó precisamente en Grecia, se extienda a países como España e Italia sometidos a fuertes presiones de los mercados.

De esta manera los ministros de Finanzas de la zona del euro concluyeron los términos y las condiciones de los dos modelos que permitirán a los 17 países miembros aumentar la capacidad de intervención del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para que pueda dar líneas de crédito preventivas, intervenir en los mercados de deuda primario y secundario y financiar la recapitalización de la banca.

El objetivo era apalancar el FEEF hasta el billón de euros, para multiplicar varias veces y sin más garantías de los países su capacidad actual, que es de 250.000 millones de euros si se descuentan los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda, una cifra insuficiente para rescatar a economías más grandes de la eurozona.

El FEEF actuará con dos modelos: uno asegurador -que arrancará en diciembre- y otro de co-inversión -que funcionará a partir de enero-, según el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

La eurozona admitió hoy casi por completo que el objetivo del billón de euros será inalcanzable y el escenario más optimista es ahora multiplicar su potencia 2, 2,5 o 3 veces como máximo.

El máximo responsable del FEEF, Klaus Regling, dijo hoy que hay "muchos inversores interesados" en participar en el instrumento de co-inversión, pese a las reticencias iniciales.

"No esperamos que los inversores comprometan grandes cantidades de dinero en los próximos días y semanas. El apalancamiento es un proceso que requiere su tiempo", afirmó.

Juncker admitió también que el FEEF necesitará ayuda de otros frentes, al afirmar que "continuamos explorando más opciones para apalancar el fondo".

Adelantó que la eurozona ha acordado "explorar rápidamente un aumento de los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de préstamos bilaterales" europeos y no europeos "para que pueda ajustarse adecuadamente a la nueva potencia del FEEF y cooperar todavía más estrechamente" con Europa para ayudarle a salir de la crisis.

En el modelo asegurador, el FEEF ofrecerá un certificado de protección parcial de entre un 20 y 30 % para la emisión de bonos en el mercado primario, con el fin de favorecer la demanda de los inversores y bajar los costes de financiación de los Estados.

Se utilizará principalmente como programa de precaución.

En el esquema de co-inversión se crearán uno o varios instrumentos para maximizar los recursos con inversiones públicas y privadas externas para obtener liquidez adicional y comprar deuda en los mercados primario y secundario de un país.

Si el vehículo aporta la financiación directamente a los Estados podría ser utilizada para la recapitalización de la banca.

En ambos casos se vinculará la intervención a la solicitud del país afectado y a un Memorando de Entendimiento en el que se detallan las condiciones y los procedimientos de supervisión.

Por otro lado, el Eurogrupo evitó hoy que Grecia, el epicentro de toda la crisis, suspendiera pagos, al aprobar la entrega a mediados de diciembre de la próxima ayuda de 8.000 millones de euros.

El desembolso se dará después de que las autoridades del país y los principales partidos políticos confirmaran por escrito su voluntad de apoyar las reformas exigidas a cambio de la ayuda.

El desembolso de los 8.000 millones para Grecia estaba en principio previsto para septiembre, pero la falta de progreso en el plan de reforma exigido a Grecia para recibir la ayuda motivaron un primer retraso.

Una vez que las autoridades griegas se mostraron dispuestas a colaborar, el Eurogrupo anunció en octubre que entregaría la ayuda, justo antes de la cumbre en la que se acordó una quita voluntaria del 50 % sobre la deuda helena y un nuevo paquete de ayuda de 130.000 millones de euros.

Los mercados respondieron de forma positiva al acuerdo, pero la calma duró apenas dos días, ya que el entonces primer ministro Yorgos Papandréu sorprendió a sus socios europeos al anunciar un referéndum sobre las medidas de ajuste, que finalmente no sólo no se celebró sino que acabó costándole el puesto.

Tras la salida de Papandréu del Ejecutivo, los europeos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) solicitaron al nuevo primer ministro griego, Lukás Papadimos y a los principales partidos griegos que se comprometieran por escrito a llevar a cabo las reformas, una exigencia que topó con el rechazo frontal del líder del partido conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, quien finalmente accedió a enviar una misiva a los socios internacionales.

El ex primer ministro fue el último en enviar la carta a Bruselas, lo que ha dado luz verde a la autorización del Eurogrupo.

Tras la autorización de los ministros hoy, falta el visto bueno del FMI sobre su contribución al tramo, para que los 8.000 millones puedan entregarse definitivamente.

Este tramo forma parte del primer rescate concedido a Grecia, de 110.000 millones de euros.

Además, los ministros de Economía y Finanzas también aprobaron hoy la concesión, en enero, del cuarto tramo de ayuda a Irlanda, de 11.500 millones de euros tras tener la certeza de que este país cumple las reformas pactadas con los supervisores internacionales.

La preocupación por el contagio de la crisis de la deuda también ha llevado a la Comisión Europea a recomendar a Italia que ponga en marcha un programa de reformas y un calendario de aplicación del mismo "más ambiciosos" y acelerar las medidas clave.

Advirtió de que si no hay una respuesta política decidida, el riesgo de una "crisis de liquidez soberana plena" podría aumentar rápidamente, lo que podría desembocar en una crisis de solvencia, cuyas repercusiones para otros grandes países de la eurozona "serían gravísimas".