Publicado: 20.11.2013 07:00 |Actualizado: 20.11.2013 07:00

Eva retiró la denuncia

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Eva murió asesinada por su pareja. Tras su muerte conocimos que había puesto una denuncia que retiró antes de morir, que tenía protección policial porque había sido maltratada con anterioridad, y que su asesino había maltratado a otras mujeres.

Probablemente mucha gente no entenderá a Eva, incluso algunos tendrán la tentación de preguntarse si "se lo habrá buscado". Para entenderla es necesario ser conscientes de las profundas raíces que alimentan la violencia de género y saber que la solución no pasa únicamente porque Eva denuncie. Además, requiere de otras medidas, tales como proteger a Eva más allá de su propia capacidad para protegerse y apoyarla para que aprenda a tener relaciones que no le hagan daño.

En el año 2004, el Parlamento aprobó una Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta norma entiende y conoce las causas profundas de la violencia, y, por lo tanto, propone medidas que debe asumir toda la sociedad. Sabemos que para rescatar de la violencia a todas las mujeres que, como Eva, viven con ella, es imprescindible que esta sociedad cambie la percepción que tiene sobre la misma. Por eso es necesario que el Gobierno invierta en prevención y sensibilización, eduque en igualdad y garantice protección, apoyo y asistencia a las víctimas, a fin de conseguir su recuperación.

Creo firmemente que el único responsable de la violencia es quien asesina y quien agrede, pero también considero que para acabar con esta terrible lacra social hay que comprometerse al máximo. Este es el motivo por el que todos los Gobiernos y todas las Administraciones Públicas tienen la obligación de invertir en políticas integrales.

Con esta premisa, no puedo entender que se reduzcan los presupuestos y que se cierren centros y servicios. Tampoco puedo compartir que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad prescinda de las campañas de sensibilización, que son tanto un instrumento para enseñar a las mujeres a detectar el primer síntoma, como una potente herramienta de movilización social. En este sentido, me indigna que el Arzobispado de Granada promueva la sumisión, en lugar de la igualdad y la libertad de las mujeres, puesto que la sumisión es parte inseparable de la dominación que sustenta la violencia de género.

En los últimos días hemos asistido a momentos de morbo informativo y trato vejatorio a otra mujer asesinada en Cifuentes —Guadalajara—. Si hay algo imprescindible en la lucha contra la violencia de género es el respeto a la memoria y la dignidad de las víctimas, a la que tienen derecho tanto ellas como sus familiares, amigos y vecinos. ¿Alguien se puede imaginar que algún programa de una televisión pública (que no fuera la de María Dolores de Cospedal) hubiera expuesto morbosamente y sin ningún respeto el atroz asesinato de una víctima de cualquier otro delito? Todos y todas entenderíamos que su director general dimitiera de manera inmediata, como entendemos que debe dimitir el Director General de RTVCM, o ser cesado, aunque sólo sea por decencia institucional.

Recientemente el Grupo Parlamentario Socialista presentó una iniciativa legislativa para proteger adecuadamente a los y las menores. Estaba consensuada con las organizaciones de mujeres y de juristas, y fue apoyada por todos los grupos políticos, a excepción del PP. Tampoco pude entender esto último, especialmente cuando sabemos que muchos niños y niñas viven en riesgo, porque a pesar de haber sido víctimas de esa violencia junto a sus madres, siguen teniendo la obligación de encontrarse e incluso de convivir con su maltratador.

Ahora que se acerca el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, y puesto que ya sabemos que los Gobiernos son responsables de desarrollar políticas para rescatar a muchas mujeres que, como Eva, sufren esta violencia, quiero proponer al Gobierno y al PP que tomen la iniciativa y convoquen a todos los Partidos Políticos, Grupos Parlamentarios, Administraciones Públicas —autonómicas y locales— y Organizaciones de mujeres y sociales, y les proponga renovar un gran Pacto de Estado contra la violencia de género, tal y como hicimos en el año 2004.

Propongo que, tal y como plantean las resoluciones de la Conferencia Política del PSOE, en ese acuerdo hablen de desarrollar la Ley de Protección Integral, de proteger a los y las menores, de ampliar la seguridad de las mujeres, de garantizar una red de servicios y centros de atención en todo el país. Creemos imprescindible priorizar la igualdad en la educación, promover la sensibilización, comprometer a los medios de comunicación y apoyar a las organizaciones que trabajan contra la violencia. Y por supuesto, debe hacerse el esfuerzo de ampliar el presupuesto, pero de verdad, con partidas presupuestarias claras.

Me gustaría ver a todos los líderes políticos de este país impulsando ese gran pacto, y que este debate ocupe tanto tiempo como ocupan los debates más importantes de nuestra vida política en el Parlamento, en los medios de comunicación, en los despachos y en la calle. Creo que, aunque nada podamos hacer ya para salvar a Eva, se lo debemos a todas esas mujeres que todavía tienen la oportunidad de escapar de la violencia de género.

*Purificación Causapié es secretaria de Igualdad del PSOE