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Evo Morales, incansable, logra un récord de victorias en Bolivia

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó el domingo su popularidad y sus dotes de político, al asegurar que obtuvo su quinta victoria consecutiva en las urnas con una histórica reelección en el empobrecido e inestable país sudamericano.

El incansable primer presidente indígena habría extendido su mandato hasta 2015, encaminándose a presidir el Gobierno más largo en los últimos 150 años en el país.

"Evo trabaja 20 horas al día, los 365 días del año", suele repetir, sin exageración, el vicepresidente Álvaro García, su compañero desde que asumió por primera vez en enero de 2006.

Sus partidarios suelen corear: "Bolivia avanza, Evo no se cansa", y Morales, sonriente, responde: "¿Saben por qué Evo no se cansa?, porque no se casa".

Morales, de rasgos físicos y hablar campesinos, es padre de una pareja de adolescentes de madres distintas, pero nunca contrajo matrimonio. "Yo estoy casado con Bolivia", suele decir en sus multitudinarios mítines.

Nació hace 50 años en la localidad de Orinoca, a orillas del lago Poopó, en el departamento altiplánico de Oruro. Compartió su niñez entre el pastoreo de llamas y el fútbol, deporte que no ha dejado de practicar y con el que ha desafiado hasta a la FIFA jugando en estadios ubicados a gran altura.

"Ante tanto problema que se presenta, la mejor forma de despejar ese cansancio, esos problemas, es el deporte", dijo el domingo poco después de depositar su voto y anticipar que esperaría los resultados "tranquilo, sereno".

Ya adolescente, trabajó de ladrillero, panadero y trompetero para pagar sus estudios secundarios, que nunca terminó, en la capital regional, Oruro.

"Éramos siete hermanos, de los cuales vivimos sólo tres. Mis otros hermanos perdieron la vida de uno o dos años", contó en "Evo Morales: el cambio comenzó en Bolivia" del español Francisco Pineda, uno de los tantos libros biográficos escritos sobre el líder indígena.

Poco antes de cumplir la mayoría de edad hizo en La Paz el servicio militar obligatorio, algo que recuerda con frecuencia a los jefes castrenses que están ahora bajo su mando.

Al salir del cuartel, volvió a trabajar la tierra, pero en 1980 un particularmente cruel fenómeno de El Niño obligó a cientos de familias como la suya a emigrar a las cálidas tierras del Chapare, en la región central de Cochabamba.

Allí inició su meteórica carrera sindical hasta ser líder de los cocaleros. Encabezó huelgas, bloqueos, marchas y otras protestas en defensa del cultivo de coca bajo la premisa, que lleva por todo el mundo, de "cocaína cero, pero no coca cero".

Su defensa a los campesinos y el medioambiente le valió el reconocimiento de la ONU este año como "Héroe Mundial de la Madre Tierra".

A lo largo de su trayectoria sindical, conoció la cárcel y el confinamiento. En 1997 llegó al Congreso como el diputado más votado, pero fue expulsado acusado de apoyar al terrorismo, como definió la mayoría legislativa a las protestas cocaleras.

SEGUIR CON LA "REVOLUCION"

Evo, como le gusta que lo llamen, sacudió la política boliviana en las elecciones presidenciales de 2002, logrando un sorprendente segundo puesto, apenas 1,6 puntos porcentuales detrás del ganador Gonzalo Sánchez de Lozada.

Como máximo dirigente de la oposición, lideró protestas sociales que provocaron al año siguiente la caída de Sánchez de Lozada, a quien siguieron dos débiles gobernantes interinos.

El caos político de Bolivia encontró salida en diciembre de 2005 cuando Morales, aglutinando a indígenas y a amplios sectores de la clase media, obtuvo casi el 54 por ciento de los votos, convirtiéndose en el tercer mandatario en la historia de Bolivia en ser elegido por mayoría absoluta.

Antes de asumir el cargo, viajó a Cuba y Venezuela dejando en claro cuáles serían sus preferencias internacionales. Prosiguió por diversos países de Europa, Asia y África con una colorida chompa a rayas que ganó fama en todo el mundo.

Una vez jurado el cargo, nunca usó corbata y acudió con frecuencia a actos oficiales con vestimenta casual y hasta con zapatillas deportivas, causando la burla de algunos pero el reconocimiento de sus seguidores, especialmente campesinos.

El escritor portugués José Saramago lo defendió opinando que quienes lo critican demuestran "la soberbia estúpida de los pueblos civilizados".

La elección de Morales se enmarcó dentro del giro de América Latina hacia la izquierda, que abarca también a los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y los menos radicales Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay y Fernando Lugo en Paraguay.

Pasó a ser duro crítico de Estados Unidos hasta romper lazos por supuesta "injerencia imperialista", con la expulsión mutua de embajadores y la suspensión de la cooperación antinarcóticos, a lo que Washington respondió con la exclusión de Bolivia de un régimen de preferencias arancelarias.

durante los cuales se impuso en una elección de Asamblea Constituyente y referendos de autonomías, revocatorio y constitucional - ha nacionalizado empresas de hidrocarburos, telecomunicaciones y minería; puesto en marcha una nueva reforma agraria privilegiando a los campesinos; y creado bonos para estudiantes, ancianos y madres.

Ese modelo económico, que suele decir desafía al neoliberalismo, le ha valido a Bolivia indicadores macroeconómicos reconocidos internacionalmente y un crecimiento económico que ha puesto al país en la senda de dejar de ser el más pobre de Sudamérica, según su ministro de Economía.

El programa para el próximo quinquenio propone como eje la industrialización, incluyendo fábricas estatales e, incluso, la puesta en órbita del primer satélite boliviano "Túpac Katari".