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Evo Morales pelea por un control legislativo absoluto

Las encuestas vaticinan que el presidente boliviano será reelegido mañana con más del 52% de los votos. Lo que está en liza es si el MAS consigue la mayoría absoluta también en el Senado

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'Claro que sé a quién voy a votar', dice en su puesto de venta de fruta Andrea, y asiente sonriendo cuando se le pregunta si apoyará la reelección de Evo Morales. 'En mis 40 años no he conocido Gobierno que se preocupe de nosotros. Son todos unos sacaplatas', señala Andrea, que es indígena. 'Bolivia es muy rico, pero todo se lo llevaban los extranjeros, acá no quedaba nada. Con Evo no pasa eso'.

Como Andrea, una mayoría de los votantes bolivianos un 52% según los últimos sondeos parece dispuesto a refrendar la gestión del primer presidente indígena que ha tenido el país y auparle a un segundo mandato.

Por primera vez, indígenas y gente del campo reciben atención pública

Algo más de cinco millones de votantes, que se han registrado en un padrón biométrico, están convocados mañana a las urnas. Nadie pone en duda la victoria del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales. Lo que está en juego es si obtendrá el control absoluto del legislativo, en especial si logrará los dos tercios en el Senado.

Ante la falta de mayoría parlamentaria, muchas de las medidas impulsadas por el Gobierno Morales en los primeros cuatro años han sido promulgadas por decreto.

'La política de Evo no es socialismo, sino capitalismo de Estado', dice Iturri

Uno de los cambios introducidos por la reforma electoral es que, para decidir el Senado, se ha sustituido el sistema mayoritario por el proporcional. Se aplicará la ley DHondt, como en España, que favorece a las mayorías. 'Eso le asegura al MAS que con el mismo número de votos que tuvo en 2005 logrará el control del Senado. No sé si dos tercios, pero sí mayoría', sostiene el director de la editorial Plural, José Antonio Quiroga, anteriormente próximo a Morales y hoy uno de sus mayores críticos.

¿Qué ha conseguido Evo en estos cuatro años? Según sus defensores, ha hecho de las clases más desfavorecidas el eje de su política. Ha emprendido una campaña de alfabetización que ha enseñado a leer y escribir a más de 800.000 personas, la mayor parte de ellas mujeres. Ha cumplido la promesa electoral de 2005 de nacionalizar los hidrocarburos más bien renegociando los contratos de las principales multinacionales petroleras y elevar la tasa impositiva del 18% al 50% del valor de la producción de crudo.

La renta petrolera pasó de representar un 4,5 % del PIB en 2003 a un 14,7% del PIB en 2006. Morales sufragó dos bonos sociales con cargo al impuesto de Hidrocarburos: el bono Juancito Pinto, que ha pagado el equivalente a 20 euros a 1.800.000 estudiantes de primaria en 2008, pretende combatir la deserción escolar. Y la Renta Dignidad, heredera del antiguo Bonosol, reparte pensiones entre los mayores de 60 años.

En sólo cuatro años, la oposición ha quedado totalmente desmantelada

Por otro lado, creó el bono Juana Azurduy, que busca reducir los índices de mortalidad materno-infantil, y paga a las mujeres embarazadas o lactantes que certifican haber acudido a controles médicos.

'Por primera vez, los indígenas y gente del campo son objeto de atención por el Estado, no como discurso sino como praxis', resalta Mario Molina, alto cargo en el Ministerio de Minas. 'La alfabetización, ampliar el sistema de salud que era para una élite... Cruzar ese río de deuda es dar un brinco de la Edad Media a hoy'.

'El ciclo de aspiraciones del mundo indígena era limitado. Hoy, la posibilidad de soñar se ha instalado en la cabeza de millones de bolivianos que antes tenían el sueño embargado', añade Molina.

Los datos macroeconómicos son bastante positivos, especialmente en el contexto de crisis global. Ha habido superávits del sector externo en los últimos tres años del 6% en 2008 y su nivel de reservas era de 7.700 millones de dólares, según datos expuestos por el representante del Fondo Monetario Internacional en Bolivia, Esteban Vesperoni, en la revista Nueva Crónica.

Vesperoni alerta, no obstante, del riesgo de caída de los precios de la energía y materias primas, ya que el 75% de las exportaciones son de hidrocarburos y minerales.

Frente a los logros, los detractores de Morales le acusan de desarrollar un estilo preocupantemente autoritario.

'Es un proyecto de poder que pasa por anular a la disidencia. Hay un empeño en neutralizar a las seis prefecturas de la oposición', apunta Quiroga. 'Quieren lograr todo el poder político, económico y simbólico. Ellos mismos dicen: Tenemos el Gobierno, pero no el poder. Instituciones democráticas como el Tribunal Constitucional o el Banco Central ya no funcionan correctamente', añade.

Para el editor, 'la prioridad no ha sido la gestión pública, sino la pelea política,' y Evo 'es parte de una tradición del país que combina caudillismo y populismo'. 'Se ha forjado en la confrontación permanente propia de la cultura sindical y sigue hablando en término de poderosos, malos... es el discurso de un líder de la oposición, no de un estadista que gobierna para todos'.

A Morales también le reprochan que sus políticas de bonos sociales son en realidad rentismo para lograr votos.

Molina lo rebate: 'Llega al Gobierno un indígena que ha sufrido el ostracismo del Estado desde la infancia y sabe que 200 bolivianos mensuales (20 euros) pueden salvar la economía de una familia en una sequía. ¿Cuán rentista es eso? Técnicamente puede denominarse rentismo, pero a la hora de poner los bonos en la realidad boliviana es una deuda social que no podía esperar más tiempo para ser saldada, para empezar, con estas migajas'.

'Evo no es Chávez', recalca Jaime Iturri, director nacional de contenidos de la televisión privada ATB. 'Aquí no se habla de socialismo, se habla de un tipo de capitalismo que incluye [a los desfavorecidos], con mayor solidaridad. Es otro tipo de capitalismo, es capitalismo de Estado y desarrollista'.

En una cosa coinciden todos: la oposición ha quedado totalmente desmantelada en los últimos cuatro años.

'Tenemos un mal Gobierno, pero sólo hay una cosa peor: la oposición. Es patética', sentencia José Antonio Quiroga.

Hervé Do Alto, investigador especialista en el MAS y coautor de Evo Morales: de la coca al palacio, abunda en lo mismo. 'Ya en 2005 se ve una imposibilidad para la oposición de defender el neoliberalismo de los últimos 15 años y la incapacidad de formular una alternativa. En esta legislatura, ¿qué ha visto el país? Una oposición delincuencial, con métodos de otra época, totalmente antidemocrática y con una falta de proyecto', resume.

Para muchos, el mayor logro de Evo ha sido devolver la dignidad y el sentimiento de soberanía al pueblo boliviano. Atrás han quedado los tiempos en los que la lista del Gabinete de ministros era enviada a la embajada de Estados Unidos para recibir el ok imprescindible. También la época en la que los organismos financieros internacionales, los países donantes y las multinacionales controlaban la formulación y ejecución de políticas.

Los medios de comunicación se preparan ya para la cobertura de la noche electoral. En ATB han tenido que cambiar la ubicación de los presentadores porque, en los ensayos, las barras de resultados de Morales eran tan grandes que tapaban a los periodistas.

El director de contenidos, Jaime Iturri, señala que la crispación de la que tanto hablan los medios es más una fabricación de estos que un sentimiento de la gente corriente. 'Es un periodismo manipulador. La mayoría de los medios son privados y existen porque son negocios que defienden otros negocios. El canal Unitel, por ejemplo, es propiedad de un señor que posee un pequeño terreno de 500.000 hectáreas', ironiza.

'En Bolivia los medios de comunicación son muy poderosos. Pero no son todopoderosos concluye porque, si de los medios dependiera, Morales nunca hubiera llegado a ser presidente. Tiene al 85% de los medios en su contra'.