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Un ex ministro de Defensa, favorito para presidir Colombia

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Un ex ministro que dirigió los mayores golpes militares contra la guerrilla y ofrece crear 2,5 millones de empleos es favorito para ganar la presidencia de Colombia el domingo, frente a un independiente que busca sorprender con su promesa de derrotar la corrupción.

El candidato oficialista del Partido de la U, Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa del presidente Álvaro Uribe, ganó la primera vuelta en mayo y tiene una amplia ventaja en las encuestas frente al independiente Antanas Mockus, del Partido Verde y quien desafió a los partidos tradicionales al rechazar alianzas.

Santos, un político de 58 años que nunca ha ganado un cargo de elección popular, busca convertirse en el sucesor de Uribe, el principal aliado de Estados Unidos en América Latina y quien después de dos periodos consecutivos de Gobierno mantiene una alta popularidad por su ofensiva contra los rebeldes izquierdistas a quienes replegó a las selvas y montañas.

La estrategia de seguridad impulsada por Uribe y apoyada con millones de dólares de Estados Unidos, permitió reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica de este país de 44 millones de habitantes.

La ofensiva militar contra la guerrilla y grupos armados ilegales conformados por antiguos paramilitares de ultraderecha vinculados con el narcotráfico también contribuyó al aumento de la inversión extranjera y al buen rendimiento de la economía.

"Trabajo, trabajo y más trabajo es nuestra prioridad", dijo Santos, quien en la campaña prometió mantener la ofensiva de Uribe contra la guerrilla y el narcotráfico.

Pese a la ayuda de Estados Unidos y a una agresiva campaña de fumigación de cultivos de hoja de coca, Colombia continúa siendo el primer productor mundial de cocaína con unas 400 toneladas métricas anuales.

Con mejores condiciones de seguridad, Colombia comenzó a disfrutar de un auge de la inversión en los sectores petrolero y minero, pero los electores reclaman empleo, salud, vivienda y educación.

A diferencia de cuando Uribe fue elegido en 2002 y reelegido en 2006, el tema de seguridad pasó ahora a un segundo plano y el próximo presidente deberá enfrentar una de las tasas de desempleo más altas de América Latina, un déficit fiscal del Gobierno Nacional Central de un 4,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2010 y unas difíciles relaciones con la vecina Venezuela.

Los inversores consideran un eventual triunfo de Santos como una continuación de la seguridad y las políticas a favor de la libre empresa y la inversión extranjera que facilitará el buen comportamiento de la economía en el futuro.

El candidato oficialista logró 6,8 millones de votos en la primera vuelta, más del doble que Mockus, pero no le alcanzó para ganar la presidencia en forma directa.

FAVORITISMO Y RESPALDO

Una reciente encuesta le dio a Santos una ventaja de casi 40 puntos sobre Mockus, un matemático y filósofo de origen lituano que fue alcalde de Bogotá en dos mandatos.

El candidato del Partido de la U logró el respaldo del Partido Conservador, de Cambio Radical y militantes liberales, mientras que su rival rechazó alianzas y busca el apoyo de los abstencionistas en un país en el que históricamente al menos el 50 por ciento de los electores habilitados para votar no ejerce su derecho.

Además de un triunfo en la elección del domingo, el respaldo de los principales partidos le garantizaría a Santos su gobernabilidad con una amplia mayoría en el Congreso para aprobar decisivas reformas, a diferencia del Partido Verde que sólo cuenta con nueve congresistas.

Mockus ha aprovechado el descontento de los votantes por escándalos de malversación de recursos estatales, de ejecuciones extrajudiciales de civiles por parte de algunos efectivos del Ejército y de interceptaciones ilegales de comunicaciones a magistrados, periodistas y políticos de la oposición para conquistar a electores.

El ex profesor universitario y ex alcalde de Bogotá, que alguna vez mostró su trasero a un grupo de estudiantes, logró posicionarse como un símbolo de cambio y lucha contra la corrupción, aunque los electores desconfían de su capacidad para gobernar el país, de acuerdo con analistas.

"Yo no sé mentir. Y no quiero aprender a hacerlo", dijo Mockus esta semana en un debate.

Pese a los desafíos sociales y económicos que enfrentará, el próximo presidente no podrá descuidar la lucha contra la guerrilla que aún tiene fuerte presencia en zonas selváticas y montañosas estratégicas para la producción y el tráfico de cocaína.

En el área económica deberá impulsar el crecimiento, aumentar los ingresos fiscales para reducir el déficit y lograr que el país vuelva a recuperar el grado de inversión que perdió en la década de 1990.

Quien resulte elegido presidente tendrá el reto de intentar recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, después de que el presidente Hugo Chávez las congelara en protesta por un acuerdo militar que firmaron Bogotá y Washington y que el mandatario izquierdista considera una amenaza para su revolución socialista.

El próximo presidente también deberá normalizar las relaciones con Ecuador y mantener la cooperación de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, pese a que los fondos se vienen reduciendo lentamente en medio de los problemas financieros que afronta la mayor economía del mundo.

Casi 30 millones de personas están habilitadas para sufragar, mientras que las Fuerzas Armadas permanecen en estado de máxima alerta para garantizar la normalidad en las votaciones y evitar ataques de la guerrilla.