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Ex primer ministro kosovar absuelto en La Haya, héroe y villano

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Las calles más céntricas de Pristina están adornadas estos días con grandes carteles que dan la "bienvenida a casa" a Ramush Haradinaj, absuelto por el Tribunal de La Haya de la acusación de crímenes de guerra durante el conflicto bélico con Serbia en 1999.

Haradinaj fue primer ministro de Kosovo durante cien días hasta marzo de 2005 y se presentó voluntariamente a ese tribunal para responder de las acusaciones.

Hoy, sentado en una oficina de la sede de su partido, la Alianza para el futuro de Kosovo (AAK), en Pristina, el político de 39 años se muestra satisfecho de haber vuelto de La Haya, tras más de tres años bajo arresto, con interrupciones para visitar su país.

Sobre si se siente como un héroe, por haber sido recibido como tal por la población, contesta a Efe afirmativamente quien fue unos de los más destacados mandos del desaparecido Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), un movimiento guerrillero contra los serbios.

"Pensar que soy un héroe, si es sincero, es correcto. Tras mi llegada (a Pristina), vi muchos rostros sinceros y satisfechos de ver que se había hecho justicia y de que la verdad había salido a la superficie".

"Es un deber para mí hacer que esta gente tenga la razón", resalta, tras recordar que los tres años que pasó en La Haya fueron una fase muy dura y su vida se convirtió en una pesadilla, sin familia y enfrentado a un juicio, pero que esta fase se acabó y que regresó con dignidad.

"Creí durante el conflicto (con los serbios en 1998 y 1999) que el régimen serbio hizo una guerra centrada contra mí. En tiempos de conflicto, esto es normal entre enemigos, pero fue muy desafortunado que Belgrado continuara después esta propaganda", subraya Haradinaj, que trabajó, entre otras cosas, en la construcción en Suiza durante sus años de exilio.

Para el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, la absolución de Haradinaj de las acusaciones de asesinato, tortura y violación de miembros de etnias no albanesas durante esa guerra es un insulto a la Justicia.

Al respecto, Haradinaj opina que no le importan estas declaraciones, que "son negativas para los ciudadanos serbios", y se pregunta cuál puede ser el futuro de la Justicia en un país donde el primer ministro de un Estado interfiere en los tribunales con estas opiniones.

Pero no sólo el Gobierno serbio lo considera un villano, sino que sus relaciones con el actual primer ministro, Hashim Thaci, con el que fue compañero de armas en el UCK, se han enfriado notoriamente y ahora Haradinaj se ha convertido en su principal rival político.

Al respecto dice que "fuimos compañeros en la guerra, aunque Thaci se dedicó más a la política, y ahora desempeñamos papeles diferentes, ya que él tiene el cargo y yo estoy en la oposición, pero encontraremos la forma de trabajar juntos para el bien de Kosovo".

Pese a que tres de sus hermanos murieron en combates con los serbios, Haradinaj asegura no guardar sentimientos de venganza contra nadie, y justifica esta postura con el dicho de que quienes más odian la guerra son los que estuvieron en ella.

En su oficina hay cuatro banderas, la de Kosovo, EEUU, Albania y de su propio partido y contesta que no hay aún una de la Unión Europea, porque apenas ha tenido tiempo de colocarla, pero que pronto va a añadir la enseña comunitaria a la colección, ya que Kosovo quiere integrarse en la familia europea, dice.

Sobre la aprobación unánime de la Constitución hoy por el Parlamento, Haradinaj comenta que este es otro paso hacia la normalidad y que Kosovo pronto se dedicará a abordar temas cotidianos como la mejora de la calidad de vida y de los servicios a sus ciudadanos.

También asevera que Serbia, de la que Kosovo se escindió, declarando su independencia el 17 de febrero pasado, debe mostrar su interés en normalizar las relaciones con Pristina y que todo dependerá de la voluntad de ambas partes para unas relaciones normales, que beneficiarían a los dos países.

Con todo, expresa su esperanza de que Serbia, que rechaza con rotundidad la independencia kosovar, se unirá a la familia europea y acometerá las reformas democráticas necesarias.