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La excelencia dice adiós al instituto y saluda a Bolonia

Los mejores alumnos de Bachillerato miran al futuro y repasan su etapa escolar

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A ellos, la crisis que amenaza la en-señanza escolar no les va a tocar; acaban de terminar el Bachiller. Se han librado por los pelos, pero tienen ante sí un reto probablemente más grande: se llama Plan Bolonia. Son algunos de los cien becados por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander en el Aula Ortega y Gasset, gracias a un rasgo común que les diferencia de los demás: ninguno bajó del 9,8 en su expediente de Bachillerato.

Acaban de dejar el instituto tras años de buenas notas en los que han vivido cómo algunos de sus amigos se han quedado en el camino. Jesús Barba, futuro ingeniero informático, tiene ya a dos colegas trabajando. 'No puedes obligar a estudiar a alguien que desde los 12 años no quiere', opina.

Los adolescentes consultados señalan en su mayoría a los padres como culpables del fracaso escolar, un problema que les hizo convivir en clase con alumnos problemáticos. 'Les echaría del instituto definitivamente', comenta Covadonga García, matriculada en Inglés y Periodismo. 'Pero entonces acabarían haciendo lo mismo en otro', contesta Jesús. Los profesores tampoco se libran de sus críticas. Los chavales acusan a muchos de 'desgana y falta de motivación'.

Esta generación, nacida en 1992, es la primera que vivirá con el Plan Bolonia totalmente implantado. Muchos tienen miedo a que les traten 'como conejillos de indias', según explica Marlene Vargas, futura estudiante de Derecho en Canarias.

La mayoría teme ser «conejillode indias» en la universidad

Junto a sus compañeros, Marlene tendrá que luchar contra estadísticas como el 30% de tasa de abandono universitario o el 20% de titulados que acaban desempeñando trabajos ajenos a su formación superior. No obstante, los becados de la UIMP cuentan con dos ventajas: tienen muy clara su meta profesional y disponen de suficiente nota como para elegir el camino deseado. La mayoría es consciente de que probablemente tengan que adquirir experiencia laboral durante la carrera. Algunos están dispuestos, pero no a cualquier precio. 'Que te paguen por lo menos', reivindica Jesús Barba, que no está dispuesto a trabajar gratis. 'Si funcionan bien, ¿por qué no van a cobrar?', se pregunta Marlene.

A Javier Fresán no le ha ido nada mal. Disfrutó hace seis años de esta beca y hoy coordina a los grupos de adolescentes, verano tras verano. El resto del año vive en París, donde disfruta de una beca de investigación para especializar sus estudios en Matemáticas. 'Muchos tienen miedo a venir porque piensan que se van a encontrar a empollones. Luego se dan cuenta de que son como ellos mismos', cuenta. A pesar de tener expedientes tan buenos, los chicos se comportan igual que el resto: salen, disfrutan, beben, ligan y se interesan por la actualidad, unos más que otros. A algunos como a Carlos Machado, matriculado en Medicina, no les interesa la política, pero discuten de temas como el aborto. 'Una vez, vale, si es algo excepcional; pero es algo muy serio, no un método anticonceptivo', opina Covadonga. 'Es muy violento ver a una niña de 16 años junto a otra recién nacida', replica Marlene.

Los adolescentes señalan a los padres como culpables del fracaso escolar

Estos adolescentes se caracterizan por un total y unánime rechazo a los toros, y por una concepción del machismo y la violencia que parece empezar a superarse. 'Son hasta feministas, aunque no lo reconozcan', confiesa Priscila López, próxima alumna de Químicas.

Estos debates han protagonizado numerosos encuentros del verano que ya acaba. Los chavales han participado durante 15 días en las conferencias de profesionales de diversos ámbitos que organiza el Aula Ortega y Gasset de la UIMP. Ahora, abordarán la actualidad en la facultad.