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La exclusión de Macedonia de la OTAN podría causar nuevas tensiones en los Balcanes

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La OTAN ha decidido en su cumbre de jefes de Estado en Bucarest iniciar la expansión hacia la zona occidental de los Balcanes, con la invitación a Croacia y Albania, pero la exclusión de Macedonia por la disputa con Grecia sobre su nombre podría causar nueva inestabilidad en la región.

"Los riesgos de una futura inestabilidad en la región podría ser responsabilidad directa de Grecia", manifestó el jueves el ministro macedonio de Exteriores, Antonio Milososki, tras confirmarse que por ahora la OTAN no invitará a su país a integrase en la Alianza.

Atenas había hecho realidad su amenaza de vetar la adhesión de Macedonia mientras no se resuelva el conflicto con su país vecino, ante el miedo de que la ex república yugoslava reclame parte de la norteña provincia griega que lleva el mismo nombre.

Eso sí, la OTAN y también el Gobierno griego aseguraron que en el momento en que se resuelva la disputa, Skopje será invitado, incluso sin la necesidad de una nueva cumbre al más alto nivel.

Pero esa promesa no ha tranquilizado los ánimos del Gobierno macedonio en funciones, cuyo primer ministro, Nikola Gruevski, expresó abiertamente su frustración en Bucarest con el argumento de que su país "ha sido castigado por lo que es y no por lo que ha hecho".

El ejecutivo de Skopje, compuesto por tres partidos macedonios y uno albanés, se fracturó a mediados de marzo ante la falta de consenso sobre el reconocimiento de Kosovo y varias reivindicaciones políticas de los albaneses.

Desde entonces, la coalición tenía un mandato de gobernar en minoría hasta la cumbre de líderes de la OTAN, que terminó hoy.

Y a esta crisis se añade ahora el descontento popular y político sobre el desplante recibido en Bucarest.

Menduh Thaci, el líder del DPA, principal partido albanés del país, dijo hoy en una entrevista a una televisión local que su grupo no apoyará a los macedonios de forma indefinida en su intento de alcanzar con Atenas un acuerdo sobre el nombre del país.

Además, el dirigente rechazó la propuesta del gubernamental partido VMRO-DPMNE, de centroderecha, de celebrar un referéndum sobre el nombre del país.

Ese sería "el peor de los escenarios", advirtió el dirigente albanés, ya que causaría "divisiones étnicas" entre la mayoría macedonia, que con toda seguridad votaría en contra de hacer concesiones, mientras que los albaneses votarían a favor.

No obstante, Mersel Bilalli, una analista política de la Universidad de Skopje, desdramatizó las tensiones y dijo que espera que las diferencias se mantengan políticas y no étnicas.

"Es probable que se intensifiquen las tensiones políticas entre la oposición y el Gobierno, pero no creo que se produzcan tensiones interétnicas", señaló hoy la analista.

"Todos en Macedonia, albaneses y macedonios, están indignados con la actitud de Grecia", manifestó Bilalli en declaraciones a EFE.

La intención de Washington, que hasta el último momento abogó por una invitación inmediata a Skopje, era precisamente estabilizar el equilibrio étnico en Macedonia bajo el paraguas de la OTAN.

Y es que la independencia de Kosovo ha impulsado a los albaneses de Macedonia, un 25 por ciento de la población total, a reclamar más derechos, como el mayor uso de su idioma en la vida pública o legalizar la utilización de la bandera nacional albanesa.

Rusia, por su parte, ha advertido del "efecto domino" de reivindicaciones territoriales de minorías étnicas en la región como consecuencia de la proclamación de independencia de Kosovo, rechazada con vehemencia por Serbia.