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Éxito de asistencia y elevadas ventas en el primer día del Salón del Manga

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La XVII edición del Salón del Manga que se celebra hasta el martes en el recinto de La Farga de L'Hospitalet se ha mantenido al margen de la crisis económica y en su jornada inaugural ha atraído a multitud de asistentes dispuestos a adquirir las últimas novedades del sector.

"Black butler", de Yana Tohoso, y especialmente "Blue exorcist", de la joven Kazue Kato, una de las estrellas invitadas, han sido algunos de los títulos más vendidos durante el día de hoy en este salón, al que muchos aficionados al cómic japonés han acudido disfrazados de sus héroes predilectos.

Como explicaba a Efe el director del evento, Carles Santamaría, el salón no nota la crisis y está en pleno crecimiento, ya que muchas empresas se han quedado este año sin espacio en el recinto, por lo que el que viene se trasladarán a la Fira de Barcelona, donde dispondrán de mayor superficie.

"Donde se nota la crisis es en las ventas de las tiendas y las librerías, pero parece que las ventas del salón están muy animadas. Hay muchos visitantes que están esperando todo el año para comprar las novedades que aquí presentamos", apuntaba.

Coincidía con él Óscar Valiente, director general de Norma Editorial, uno de los expositores del salón. "Las novedades que hemos presentado están funcionando muy bien y, en general -decía-, las ventas están acordes con la cantidad de público que está viniendo hoy".

De momento, los éxitos de ventas son "Black butler", de Yana Tohoso, y sobre todo "Blue exorcist", de la joven Kazue Kato, una de las estrellas invitadas al salón, que por la mañana estampaba su firma en centenares de ejemplares de su obra a petición de sus seguidores.

Otro de los nombres propios es el dibujante de manga sobre samuráis Hiroshi Hirata, quien, con paciencia nipona, firmaba esta tarde con tinta y pincel sus libros a decenas de admiradores.

Uno de ellos, Iván García, que hace varios años que viaja a Barcelona desde Madrid con motivo del Salón del Manga, aseguraba que tener esa firma es "un trofeo de guerra", porque leer la obra de Hirata es como "trasladar la vida de Japón hasta nuestras casas".

Visto muchas veces como un mundo extravagante, los aficionados a estos cómics aprovechan "la gran fiesta del manga y de Japón", en palabras de Santamaría, para sacar pecho y reivindicar su afición.

"Son los únicos días del año en que puedo ser yo misma y mostrar lo que me gusta. Fuera, la gente te mira mal sin apenas conocerte", contaba Rocío Suárez, una chica valenciana que asiste por séptima vez al Salón del Manga, esta ocasión vestida como Haruko Haruhara, la protagonista de la serie Furi Curi.

Como ella, muchos han acudido caracterizados como sus héroes de la ficción, por lo que las instalaciones de La Farga rebosaban de samuráis, ninjas, túnicas, kimonos y máscaras con los ojos grandes y redondos típicos de los cómics manga, o con pelucas de estridentes colores, aunque también había despistados disfrazados de héroes de Hollywood, como Batman o Luke Skywalker.

"Aunque se ve muy estridente a primera vista, no dejan de ser historias contadas de una manera distinta y con personajes distintos. Pero son muy interesantes, sobre todo cuando alcanzas un nivel en que empiezas a leer de todo. Son como los libros, pero con más ilustraciones", argumenta Iván García.

Pese a que los cómics son los protagonistas principales del salón, también tienen su espacio otros productos relacionados con el manga y el mundo nipón como películas, videojuegos, muñecos y peluches de los protagonistas e, incluso, comida y golosinas japonesas.

Además, los visitantes también han podido contemplar las exposiciones de samuráis y de kimonos, que este año son dos de los ejes principales del Salón del Manga.