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El éxito del manga radica en su sintonía con los sentimientos de la sociedad

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El éxito del manga o cómic japonés radica en su carácter universal y su sintonía con los sentimientos de la sociedad, pues reúne el espíritu y la historia que toda la literatura oriental tiene.

Así lo entiende el agregado cultural y ministro de la Embajada de Japón en España, Masaru Watanabe, quien ha ofrecido una conferencia sobre los orígenes del manga y su desarrollo en el siglo XX, dentro del III Encuentro del Cómic que se está desarrollando en Ávila.

Watanabe ha explicado que el manga es hoy "una parte fundamental de la cultura japonesa", como lo demuestra que "más de un tercio de las publicaciones que se realizan en Japón son manga".

"Los autores de manga en Japón simplemente pensaban en los lectores japoneses, pero coincidieron con los sentimientos comunes de todos los países y ahí radica precisamente su éxito universal", ha apuntado el ministro de la embajada nipona en España.

Ha señalado que "hubo un tiempo en el que se consideraba rara a la gente adulta que leía manga, pero hoy ya no es así".

A su juicio, el manga o cómic es "una forma singular de comunicación, un género más de la literatura japonesa que expresa la cultura del país", ya que "alimenta las ilusiones de los jóvenes y enseña valores humanos, como el servicio a la comunidad, el trabajo en equipo, el honor o la diferencia entre el bien y el mal".

Las publicaciones de manga en Japón superan ya 1.200.000 ejemplares, con un volumen de ventas que ronda los 500 millones de ejemplares unitarios y que se traduce en más de 6.000 millones de dólares al año.

Respecto a sus orígenes, Masaru Watanabe ha comentado que podrían encontrarse en unas caricaturas de finales del siglo VII aparecidas en el templo japonés de Horiyui, aunque "el manga como tal surgiría tras la Segunda Guerra Mundial".

"En el siglo XI encontramos cuentos historiados en la Corte y los templos y en el XVI ya encontramos publicaciones dirigidas al público en general", ha aclarado Watanabe, quien en esa evolución, ya en el siglo XX, ha apuntado la aparición en 1959 de revistas manga para jóvenes y en 1968 los llamados Shoujo manda, dirigidos al público femenino.

Entre los personajes que han surgido dentro de este género, Watanabe ha destacado a Astroboy, de Tezuka Osamu, "un robot con sentimientos humanos que ha permitido que la sociedad japonesa tenga una alta consideración de los robots".

También ha hecho referencia el ministro de la embajada japonesa al paso del manga a otros géneros como el cine, si bien ha dejado claro que "a diferencia del cine, en el manga las imágenes deben ser complementadas con la imaginación".