Publicado: 27.12.2013 10:05 |Actualizado: 27.12.2013 10:05

Un exministro libanés contrario a Al Asad muere en un atentado en Beirut

Al menos cinco personas han perdido la vida tras la explosión del coche bomba. Hizbolá, primer sospechoso del ataque, lo ha calificado de "crimen atroz destinado a sabotear la estabilidad y la unidad nacional"

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El exministro de Finanzas Mohamed Chatah, uno de los principales asesores del ex primer ministro Saad Hariri, murió este viernes junto a otras siete personas por la explosión de un coche bomba en el centro de Beirut. La tremenda explosión en el centro de la capital libanesa causó heridas a otras 71 personas e impactó contra el convoy en el que viajaba Mohamed Chatah., miembro de la coalición 14 de marzo, por el centro de la capital libanesa.

Chatah se dirigía a una reunión de la coalición en la residencia de Hariri. Este atentado llega días antes de que comience el juicio a cuatro miembros del partido milicia chií libanés Hezbolá en el Tribunal Especial que investiga el ataque acabó en 2005 con la vida del exprimer ministro Rafik Hariri, padre de Saad Hariri.

Varias ambulancias y equipos de Protección Civil Civil se desplazaron hasta el lugar de la deflagración, donde quedaron esparcidos varios cuerpos desmembrados."Hemos corrido como locos. Hemos visto a personas tiradas en el suelo. Hemos observado coches destrozados, cristales rotos y restos metálicos por todas partes", explicó Firas al Sheij, un camarero que trabaja en un café próximo al lugar del atentado.

Las primeras sospechas apuntaron a Hizbulá, puesto que el movimiento islamista apoya a Al Asad en la guerra de Siria y Chatah era un fuerte detractor del régimen de Damasco. Sin embargo, el gruop chií ha condenado el atentado y lo ha calificado de "crimen atroz". En la misma nota, Hizbulá señala que ese crimen "está destinado a sabotear la estabilidad y la unidad nacional (...) y sólo beneficia a los enemigos del Líbano". El grupo insta además a los libaneses a la "racionalidad y sabiduría para hacer frente a las amenazas que pesan sobre el país" y a las fuerzas de seguridad y al poder judicial a "incrementar sus esfuerzos para encontrar a los responsables de este acto criminal y llevarlos ante la justicia".

El primer ministro saliente libanés no ha acusado oficialmente a nadie de la autoría

Minutos antes de que el grupo chíi publicara su comunicado, el ex primer ministro libanés Saad Hariri acusó a Hizbulá de estar detrás del ataque. "Los que han matado a Chatah son los mismos que mataron a Rafiq Hariri", aseguró en las redes sociales el antiguo mandatario, en referencia a los cinco miembros de Hizbulá acusados de acabar con la vida de su padre en 2005.

Por el momento, el primer ministro saliente libanés, Nayib Mikati, no ha acusado oficialmente a nadie de la autoría del atentado, y se ha limitado a condenarlo y a asegurar que "estos actos de violencia conducirán a más tragedias y caos en el Líbano". En los últimos meses se han registrado varios atentados terroristas en el Líbano contra las fuerzas de seguridad y contra posiciones de Hizbulá, que han causado decenas de muertos. La seguridad se ha deteriorado en el Líbano desde el inicio de la crisis siria, en marzo de 2011, con un aumento además de los enfrentamientos sectarios, los asesinatos y los secuestros.

El atentado contra Chatah ha sido condenado de manera unánime por las autoridades libanesas. El presidente Michel Suleiman lo calificó de "acto cobarde", y aseguró que "cualquiera que sea el mensaje que encierre, no debilitará la determinación de los libaneses a proteger su país". Salam estimó que "este acto terrorista dirigido contra una personalidad nacional y moderada demuestra que el Líbano continúa siendo objetivo de un complot para desestabilizarlo".

En cuanto a la situación de seguridad, fuentes diplomáticas aseguraron que "ahora hay que esperar cualquier cosa, ya que el atentado de hoy puede ser el inicio de una nueva etapa en la que nadie puede sentirse protegido". La seguridad se ha deteriorado en el Líbano desde el inicio de la crisis siria, en marzo de 2011, con un aumento de los enfrentamientos sectarios, los asesinatos y los secuestros.