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Las expectativas sobre el empleo provocan una nueva caída de la confianza de los consumidores

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La situación económica y especialmente las malas expectativas sobre el empleo han mermado aún más la confianza de los consumidores, que cayó en julio 5,4 puntos, según los datos del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

El Índice de Confianza del Consumidor que elabora el ICO bajó hasta los 46,3 puntos -su registro más bajo desde que comenzó a publicarse este indicador- en un mes en el que sólo mejoró la percepción de los consumidores sobre su economía doméstica, mientras que las expectativas sobre empleo fueron las que más retrocedieron.

El ICO advierte de que la caída de que esta nueva caída de la confianza de los consumidores "anticiparía" una "importante" moderación del consumo privado, como ya ha previsto el Gobierno en la revisión de su cuadro macroeconómico

Según el ICO, las malas expectativas sobre el empleo van en línea con la situación del mercado laboral, mientras que la caída del índice en general refleja la incertidumbre generalizada que están viviendo los consumidores ante la economía.

El índice de confianza es la media de dos indicadores: el de situación actual y el de expectativas, que han bajado en ambos casos, sobre todo el segundo.

El indicador de situación actual ha bajado 4,1 puntos, hasta los 32,8, porque los consumidores creen que ha empeorado la situación del mercado laboral y de la economía española en los últimos seis meses, si bien creen que la situación económica del hogar es ligeramente mejor.

La situación económica familiar sigue siendo lo mejor valorado de todos los componentes de este indicador, aunque el indicador parcial y la evolución reciente de la economía es el que peor opinión merece a los consumidores.

Las expectativas de los consumidores para los próximos seis meses también han retrocedido -este indicador baja 6,7 puntos, hasta los 59,8- debido a la percepción por el empleo, seguida de la de la situación económica del país y la economía familiar.

Por otro lado, los consumidores han mostrado unas expectativas inflacionistas menores que el mes anterior, al tiempo que han aumentado sus expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés y se han reducido las relativas a sus posibilidades de ahorro y de compra de bienes de consumo duradero para el próximo año.

Los consumidores más pesimistas son los de mediana edad -de 45 a 64 años-, seguidos de los mayores de 65 años y después los jóvenes.