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Un experto aboga por más charlas y menos e-mails para dirigir a los equipos

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Cuando las conversaciones difíciles se abordan por correo electrónico para no dar la cara, se arruina la comunicación, se prostituye el diálogo y se introduce una tensión innecesaria en las empresas, afirma el consultor internacional Álvaro González-Alorda, experto en comunicación empresarial.

En una entrevista con Efe, González-Alorda se muestra convencido de que se utiliza el correo electrónico en exceso, lo que colapsa la agenda de los directivos y genera conflictos innecesarios entre el personal "debido al manejo inadecuado de las sutilezas del lenguaje escrito".

"La última década está sembrada de conflictos de toda escala provocados por no abordar muchos asuntos importantes cara a cara, sino escondidos tras un teclado y una pantalla", constata el experto, autor del libro "El talking manager" (editorial Alienta), un ensayo sobre cómo dirigir personas a través de conversaciones.

"Cuando dos profesionales no se miran a la cara al conversar, no es aventurado suponer un historial de encontronazos en reuniones, de codazos en los pasillos y también de puñaladas por e-mail con copia oculta, la versión 2.0 de la tradicional puñalada por la espalda", remacha González-Alorda.

"En los actuales momentos de crisis, el no tener el hábito de la conversación se convierte en un freno para la creatividad", razona este consultor, que ha colaborado con más de noventa empresas en dieciocho países y se formó en Universidad de Navarra y en el IESE Business School.

Gonzalez-Alorda está convencido de que la calidad de un liderazgo depende de la calidad de las conversaciones y se muestra tajante con esta premisa.

"Hace falta una oleada de charlas que restauren relaciones entre profesionales, que alineen equipos en torno a estrategias prometedoras, que conquisten el entusiasmo de los colaboradores y que desplieguen su creatividad", expone el experto.

A su juicio, el impacto de una conversación depende más de la empatía que de la calidad de la argumentación "porque, incluso en personas con una alta capacidad intelectual, con frecuencia se presenta un paradójico analfabetismo emocional", constata en su libro, en el que ofrece treinta claves para mejorar la argumentación y aumentar la empatía.

Este profesor de ISEM Fashion Business School y de otras nueve escuelas de negocios de España y América Latina considera que en el mundo de la empresa, hay que recuperar el hábito de la conversación para crecer juntos y de que "a muchos problemas, les falta una conversación", como dice un amigo suyo.

Para este especialista en innovación y en el rediseño de modelos de negocio, la idea de unos directivos encerrados en sus "torres de marfil" está ya pasada de moda, y ahora se necesitan "jefes que sean auténticos, no perfectos, pero gente que luchen por ser mejor".

"Un buen directivo tiene que dirigir personas y, por tanto, debería pasar la mayor parte de su tiempo conversando con su equipo y mostrándoles con hechos su cercanía", resalta.

El "talking manager" que propugna González-Alorda debe ser capaz de transformar el clima del equipo de trabajo y saber extraer lo mejor de cada colaborador, así como de restaurar las relaciones deterioradas entre profesionales, conquistar el entusiasmo de su equipo y saber abordar los conflictos y los problemas frente a frente.

Por Nana de Juan