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Un experto relaciona el crimen del Besòs con la creciente pugna por espacio público

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Casos como el crimen de un senegalés en el barrio del Besòs de Barcelona responden a los crecientes problemas en Cataluña de convivencia por la competencia por el espacio público, más que a cuestiones raciales, según el sociólogo Jordi Moreras.

"No es un conflicto de los inmigrantes para mejorar su encaje, sino que responde a un segundo ámbito de relaciones en las que existe una pugna por el espacio público", ha explicado a Efe Moreras, experto del Centro de Investigación en Gobernanza del Riesgo (GRISC) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

El crimen del joven senegalés Ibrahima Dyei en el Besòs tuvo lugar el pasado día 3 en al calle Palerm, a raíz de una pelea tras un partido de fútbol, y los cuatro detenidos con relación al crimen -uno de ellos el supuesto autor del mismo- son vecinos del barrio de etnia gitana.

"El asesinato se produjo en la calle, en el único espacio en que nadie cuestiona la presencia de estos dos colectivos -gitano y senegalés-, ya que hay otros ámbitos sociales que forman parte de la convivencia, como centros comerciales, cívicos o de ocio, a los que el acceso es más limitado", ha explicado el experto.

Según el sociólogo, el temor a poder ser identificado hace que muchos subsaharianos que no tienen los papeles de residencia en regla eviten esos espacios públicos, algo que no sucede con los gitanos porque en su gran mayoría tienen la nacionalidad española.

Esa lucha por el espacio público no es organizada ni premeditada por un colectivo, sino que se trata de un fenómeno más espontáneo que, sin embargo, se da en entornos muy concretos.

Se produce normalmente en barrios periféricos, con alto porcentaje de inmigrantes que han llegado en diferentes oleadas de migración a lo largo de las últimas décadas.

Es el caso del barrio del Besòs, con un 24 por ciento de población inmigrante llegada recientemente, en los últimos diez años, y con una comunidad gitana instalada desde hace décadas.

"Se deberá analizar cómo se está gestionando la convivencia en áreas como el Besòs, donde se producen confluencias entre las comunidades que no son fáciles", valora Moreras, que es investigador del proyecto Pluricity, que analiza métodos de gestión pública del riesgo de exclusión.

Según Moreras, cada vez se producen en Cataluña más condiciones que no favorecen una convivencia plena y que desencadenan conflictos que, en la mayoría de los casos, no llegan al extremo de un crimen como el que sucedió en el Besòs.

La situación todavía no es alarmante pero el riesgo, según el experto, es "no valorar que se puede plantear esta competencia por el uso del espacio público y no ser conscientes que se debe intervenir".

"Los procesos de confluencias entre comunidades se están haciendo de forma tan rápida que ni siquiera podemos pararnos a reflexionar, pero hay que estar atento para que las tensiones no deriven en una situación que nadie quiere ver", alerta el experto.

Así, las administraciones deben poner el acento en la gestión de la convivencia empezando por alentar a los actores sociales, como asociaciones de vecinos y centros religiosos, a trabajar en una misma dirección.

"Se debe reforzar la red social, ya que sin ella no se podrán generar espacios reales de sociabilización", advierte.