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Expertos del OIEA tiene previsto iniciar hoy la inspección de la nueva planta

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Los expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) tienen previsto iniciar hoy la inspección de la nueva y polémica planta de enriquecimiento de uranio que Irán construye bajo una colina.

Los inspectores aterrizaron en la madrugada del domingo en el aeropuerto internacional de Teherán con el objetivo de verificar si la nueva instalación, bautizada "Fordu", se ajusta a los propósitos civiles que invoca el régimen iraní.

Sin embargo, se desconoce aún en que momento viajarán a la propia planta, que se edifica desde hace varios meses bajo una colina en una zona desértica cercana a la ciudad santa chií de Qom, a unos 120 kilómetros al sur de la capital.

Según la prensa oficial iraní, los científicos y técnicos del OIEA permanecerán entre dos y tres días en el país.

La planta de "Fordu" salió a la luz pública envuelta en polémica el pasado 25 de septiembre después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, acusó a Irán de haber engañado a la comunidad internacional al haber iniciado su construcción "de forma clandestina".

El régimen de los ayatolá respondió que no había actuado secretamente ya que había informado al OIEA cuatro días antes de la denuncia del dirigente estadounidense.

Además, argumentó que en su opinión había actuado de buena fe ya que según su interpretación de la ley internacional no tenía obligación de informar sobre la misma hasta que faltaran seis meses para su funcionamiento.

Sin embargo, durante su última visita a Teherán, el director general del OIEA, Mohamed el Baradei, dio la razón a la comunidad internacional al insistir en que Irán debía haber comunicado sus planes en el momento mismo que comenzó la edificación.

La llegada de los inspectores coincide con un tenso periodo de espera de la respuesta de Irán a la nueva propuesta de la comunidad internacional sobre su programa civil.

Irán y el denominado grupo 5+1 -integrado por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania- retomaron las negociaciones nucleares el pasado primero de octubre en Ginebra, con aparente buen ambiente.

Esta semana, representantes iraníes, estadounidense, franceses y rusos se reunieron de nuevo en Viena para negociar la posibilidad de que Teherán envíe su uranio al exterior para que sea enriquecido en otro país.

El objetivo declarado es tratar de evitar que Irán pueda desviar su capacidad nuclear a fines bélicos.

Irán aún no ha contestado oficialmente, pero la cadena estatal por satélite PressTV sugirió el viernes que el régimen no aceptará la propuesta, ya que al parecer prefiere comprarlo ya enriquecido al 20 por ciento.

Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan al régimen de los ayatolá de ocultar, bajo su programa civil, otro proyecto con aplicaciones militares cuyo objetivo sería la adquisición de armamento atómico.

Teherán niega la alegación e insiste en que sus fines son el uso pacífico de esta energía, tanto para generar electricidad como para utilizarlo en hospitales.

El descubrimiento de la nueva planta de Fordu, donde Irán afirma que pretende colocar unas tres mil centrifugadoras de nueva generación, ha multiplicado las sospechas que se ciernen sobre el verdadero objetivo de su programa nuclear.