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Una exposición aborda la relación simbiótica entre arquitectura y moda

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Una exposición aborda en Londres la relación simbiótica que han mantenido moda y arquitectura en los últimos treinta años, en los que edificios se han convertido en estructuras fluidas y las prendas en ropa arquitectónica.

Se trata de "Piel + Huesos. Prácticas Paralelas en Moda y Arquitectura", que podrá verse desde el 24 de abril hasta el 10 de agosto en las Embankment Galleries de la Somerset House de la capital británica.

Moda y arquitectura comparten el fin esencial de proteger y dar cobijo al ser humano aunque en dimensiones muy distintas y distantes.

Sin embargo, desde finales de los años ochenta, diseñadores y arquitectos han ido más allá y han buscado en la otra disciplina una fuente de inspiración para formas y texturas.

El desarrollo del software ha acabado con las limitaciones a la hora de diseñar la estructura de un edificio: las nuevas construcciones son circulares, irregulares e incluso caóticas.

Y esto ha hecho mella en el arte de la moda, en constante reinvención, que ha encontrado un nuevo mundo en el que mirarse para dejar a todos con la boca abierta.

El cuerpo humano sirve de enlace entre moda y arquitectura, algo muy visible en la exposición puesto que telas y edificios reproducen con frecuencia la estructura celular de los tejidos del cuerpo.

A través de los trabajos expuestos de diseñadores como Hussein Chalayan, Alexander McQueen, Viktor & Rolf, Vivienne Westwood y Yohji Yamamoto puede comprobarse cómo las curvas, las líneas rectas, los volúmenes y las texturas son reproducciones de las tendencias arquitectónicas.

Así, pueden verse vestidos que recuerdan a trabajos de papiroflexia, faldas que parecen escaleras circulares y trajes que parecen hechos a imagen y semejanza de una tienda de campaña.

En las maquetas y fotografías de los proyectos de arquitectos como Preston Scott Cohen, Gregg Lynn Form, Gehry Partners, Zaha Hadid Architects o Herzog & de Meuron, puede apreciarse la pretensión de hacer edificios ligeros, incluso etéreos, con volúmenes impensables hace tres décadas.

Algunos edificios parecen cubiertos por un chal, otros están hechos de cristales que recuerdan a tejidos primaverales, e incluso los hay que parecen una tela arrugada.