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Una exposición celebra el ochenta aniversario de la revista "gallo", impulsada por Lorca

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Solo dos números fueron suficientes para que la revista "gallo", impulsada por Federico García Lorca, se convirtiera en referente de una de las épocas más brillantes de la cultura española del siglo XX, al convivir en ella algunas de las líneas más interesantes de la literatura y las artes plásticas del momento.

Cuando se cumplen ochenta años de la publicación del primer número, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Estatales (SECC), el Patronato de la Alhambra y el Generalife, y la Residencia de Estudiantes se han unido para conmemorar con una exposición el aniversario.

Precedida del éxito obtenido en la Alhambra, la exposición exhibe en la Residencia de Estudiantes más de 170 piezas originales entre fotografías, pinturas, libros, cartas, a través de las cuales el comisario Luis Muñoz relata la historia de la revista, aparecida en Granada en los meses de febrero y abril de 1928, "en una especie de retrato interior de su anatomía".

Con un membrete dibujado por Salvador Dalí y caligrafiado por García Lorca, en "gallo" colaboraron poetas de la generación del 27, como Jorge Guillén o José Bergamín, prosistas como Francisco Ayala o Melchor Fernández Almagro, y críticos de arte como Sebastia Gasch o Lluís Montanya.

También fue portavoz de un grupo de jóvenes creadores de Granada, como Manuel López Banus y Enrique Gómez Arboleya, y reivindicó a los pintores granadinos Manuel Ángeles Ortiz e Ismael G.de la Serna.

El comisario, que en la exposición de Madrid ha incorporado algunas piezas, ha dividido esta historia en cuatro apartados que comienzan con lo que ocurría justo antes de la aparición de la revista, cuando García Lorca escribía a Sebastia Gasch: "Estamos muy atareados porque el título se nos resiste, pero al fin daremos con él".

El segundo de los apartados, "Gallo Nº1", se dedica a este número de la revista en el que, ilustrado con dibujos de Dalí y con textos de Lorca, Jorge Guillén, Melchor Fernández Almagro y José Bergamín, entre otros, se marcaba ya su tono combativo. "Gallo visualiza desde su salida a los enemigos de su propuesta, que sabe que los tiene", comentó el comisario.

Según palabras de García Lorca "... al fin, está entre nosotros viva, con ganas de vivir mucho tiempo: y olorosa a tinta de imprenta... Revista de Granada, para fuera de Granada, revista que recoja el latido de todas partes para saber mejor cuál es el suyo propio: revista alegre, viva, antilocalista, antiprovinciana, del mundo como lo es Granada".

La exposición hace referencia también al pliego titulado "Pavo", aparecido unas semanas después del primer número de "gallo" y dedicado a parodiar y atacar sus contenidos. García Lorca era el autor de la mayoría de los textos de "Pavo" y así lo indicaba en un acróstico de la misma.

El siguiente apartado se dedica a "Gallo Nº2", número en el que se publicó el "Manifiesto Antiartístico" -aparecido previamente en catalán- y una nota de Joaquín Amigo que se adhería al mismo. La traducción y la nota disgustaron a escritores como Pedro Salinas.

Finaliza el recorrido con "Después de gallo", espacio que exhibe, entre otras piezas, diverso material que debía formar parte del tercer número y que nunca llegó a ver la luz. A pesar del esfuerzo de Amigo y López Banús, García Lorca se distanció de la revista, tanto por la crisis emocional que sufría en esos momentos como por el éxito de "Romancero gitano".

"Gallo era desde su primer número un cúmulo de incompatibilidades y por ello no pudo durar", en opinión del comisario, quien comentó que, por un lado, era una revista de un colectivo, del grupo granadino, y, por otro, era personal, de García Lorca.