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Una exposición muestra el uso del vino en los rituales y fiestas desde hace 25 siglos

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Vasijas de cerámica para almacenar el vino en el siglo IV antes de Cristo, parrillas, cuchillos y recipientes que utilizaban los antiguos en sus banquetes y sátiras sobre los efectos perniciosos de la ingesta de vino se muestran desde hoy en una exposición inaugurada en Peñafiel (Valladolid).

"El vino y el banquete en la Ribera del Duero durante la Protohistoria" es el título de esta muestra que pretende ser un testimonio del origen del vino en esta comarca vitivinícola y de cómo se han vertebrado las relaciones humanas en torno a esta bebida en esta zona en los últimos 2.500 años, ha explicado a Efe el comisario de la exposición, Carlos Sanz.

La componen doscientas piezas arqueológicas procedentes de la ciudad vacceo-romana de Pintia, un asentamiento situado en el extremo oriental de la provincia de Valladolid, entre los términos de Padilla de Duero y Pesquera de Duero.

En el interior de la Península Ibérica, el vino era consumido de forma predominante por la elite, que desarrolló una serie de costumbres y rituales para la ingesta de esta bebida importadas de Grecia, cuna de este néctar en el siglo VII antes de Cristo, ha indicado Sanz.

Las ocasiones en las que era habitual el consumo de vino por parte de estos antiguos pobladores se parecen a las que actualmente rigen socialmente, como los ritos del tránsito de la niñez a la madurez, momentos de guerra o en la consolidación de alianzas estratégicas para obtener algún material de otros pueblos periféricos, ha agregado.

Estas zonas no eran productoras de este líquido, pues el proceso que siguió el vino fue de expansión desde el oriente, en Grecia, hasta el occidente, en la Península Ibérica. Por tanto, los elementos arqueológicos que exhibe la muestra hacen referencia al ritual de su ingesta, no al de la recolección de la uva.

Sanz ha recordado que en torno al vino había una serie de normas que marcaban su papel y presencia en el banquete por lo que, por ejemplo, la forma correcta de tomarlo era mezclado con agua y en cantidades que fijaba un recipiente, presente en la muestra, de unas medidas similares a lo que hoy se conoce como el "chato de vino".

Precisamente, unas vasijas incluidas en la muestra hacen referencia de forma satírica a los efectos de beber este líquido "sin civilizar" o "fuera de norma", es decir, sin rebajarlo con agua.

En estos rituales, exportados por la aristocracia helena y de los que se excluía a las mujeres, los hombres se reunían después de cenar y alrededor de un vaso de vino hablaban de política y recitaban poesía.

También se muestran algunas piezas utilizadas en el contexto funerario de esta sociedad "de jerarquía compleja", cuyos miembros tras la muerte de hombres, mujeres e incluso niños, realizaban servicios de comida y de bebida en los que el vino estaba presente, ha concretado el comisario.

La religión y la superstición formaban parte de estas sociedades y tienen su reflejo en la exposición, en la que se incluyen huesos de cordero que se utilizaban en forma de ofrendas.

Varias de las piezas relacionadas con el banquete fueron exhumadas de una casa del poblado vacceo de Las Quintanas, en Valladolid, y fechadas en la primera mitad del siglo I antes de Cristo.

La exposición está ubicada en la sede de las bodegas Protos en Peñafiel, proyectada por el arquitecto Richard Rogers, y de forma paralela a ella se desarrolla la muestra "Vaccearte", formada por piezas de arte contemporáneo inspiradas en los vacceos.

"Se trata de que, además de tener este legado vacceo presente, se haga una recreación de ese pasado" a partir de la "mirada particular de cerca de veinte artistas", ha concluido Sanz.