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Exposición "Zhú Yí" reúne en Barcelona la obra fotográfica de 31 creadores chinos

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Bajo el título "Zhú Yí!", la mayor exposición fotográfica sobre China realizada hasta ahora en España, muestra desde hoy en el Palacio de la Virreina de Barcelona la obra de 31 jóvenes creadores chinos.

La muestra, que estará abierta al público hasta el 25 de mayo, agrupa un centenar de obras de creadores, todos ellos nacidos después de 1960 y preocupados por cuestiones como la memoria cultural, la identidad, el consumismo o la degradación de la naturaleza.

Según ha explicado la comisaria de la exposición, Susana Iturrioz, desde que la apertura del régimen chino permitió un incipiente desarrollo de las artes, "la fotografía se ha convertido en uno de los medios de trabajo preferidos por los nuevos creadores chinos".

En paralelo, a partir de 1993, cuando diez artistas chinos expusieron por primera vez en la Bienal de Venecia, "Occidente ha visto una rápida penetración en el sistema del arte, con una demanda creciente en el mercado y en los espacios expositivos".

Las palabras "Zhú yí" del título, atención en mandarín, aluden a la pretensión de la muestra de "alertar sobre ese creciente interés del arte occidental por los nuevos artistas chinos", pero también "mostrar qué es lo que centra la atención de esos artistas en el difícil paso del comunismo estricto hacia una sociedad más abierta".

Tras la muerte de Mao en 1976, el arte chino pudo evolucionar desde el realismo socialista hacia nuevas formas de expresión: a finales de los años 70 el llamado "Grupo de las estrellas"; a mediados de los 80 la "Nueva ola" y a principios de los 90 aglutinados en torno a la exposición "China/Avant-Garde", clausurada por la policía.

La represión tras los sucesos de Tianamen llevó a que una nueva generación de artistas descubriera las posibilidades de la fotografía como medio de expresión, narración y experimentación.

Todos los creadores viven y trabajan en China, aunque, como matiza la comisaria, "han salido de su país y han fagocitado lo que han visto fuera; se nutren, más que copian, y luego nos devuelven algo diferente".

Una parte de los artistas representados en la Virreina han adoptado la fotografía como medio paralelo o posterior a su trabajo como "performers", como sucede con Zhang Huan o Wang Jin, mientras que la mayoría son pintores de formación, como Wang Quingsong o Miao Xiaochun.

Aunque con técnicas diferentes, todos tienen en común el hecho de ser "testigos de las grandes transformaciones de las estructuras sociales y productivas de China" a través de su preocupación por cuestiones como la historia inmemorial, la identidad del individuo en el nuevo contexto urbano o la degradación de la Naturaleza.

El recuerdo de la historia lejana está presente en las piezas de Miao Xiaochun, que toma como símbolos el erudito chino con su indumentaria tradicional y la Gran Muralla, o en las obras de Hong Lei, que hace alusión a la tiranía del emperador sobre sus concubinas en la Ciudad Prohibida.

La historia más próxima aparece en las fotos del dueto Shao Yinong & Muchen, que vuelven a los lugares donde se celebraban las asambleas de la Revolución Cultural, convertidos hoy en inhóspitos almacenes o simplemente abandonados.

En la búsqueda de la identidad, fotógrafos como Hong Lei o Tin Tianmiao se autorretratan caracterizados como personajes ajenos o con rostros difuminados.

El tono más crítico viene con artistas como Yang Fudong o Wan Quingsong, que evocan el aislamiento y menosprecio de los intelectuales ante la búsqueda del éxito para conseguir dinero rápido; o Zhang Dali y Yang Zhengzhong, que muestran el brutal desarrollo urbano.