Público
Público

'Exterior día' en las calles de París, todo en orden

Un día en el rodaje de 'Midnight in Paris', con el recuerdo de Carla Bruni

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Exterior día junto al Palais Royal. Woody Allen aparece entre la pequeña multitud que se acumula bajo los pórticos de esta plaza ajardinada y con pasado monárquico, invadida hoy por las marcas de lujo que han convertido el centro de París en un parque temático para consumistas desenfrenados. El director es tal como uno lo imagina. Pequeño, silencioso y vestido con su uniforme habitual: camisa amarilla de corte clásico, pantalón de color tostado y gafas negras y relucientes. Recibe con amabilidad y paciencia impropias de alguien inmerso en el frenesí de un rodaje. Y todavía menos frecuente en una estrella internacional con devoción garantizada en las principales capitales europeas, como demuestran las decenas de fans que gritan su nombre al otro lado de la verja. Tal vez, la prueba de que no ha perdido el norte en su metamorfosis de niño prematuramente amargado del Brooklyn más profundo a director con residencia en el lateral más caro de Central Park. 'Si me vienen a buscar para que resuelva algo, no se preocupe, que volveré a buscarle', tranquiliza.

Hace un mes que Woody Allen llegó a París para rodar una película con la que soñaba desde hace décadas. Tenía la intención de convertirla en realidad justo antes de Vicky Cristina Barcelona. Un plan de incentivos del Gobierno francés le permite ahora rescatarla y volver a volar sobre los muelles del Sena, como hacía su personaje en la escena final de Todos dicen I love you. En aquella película, cuya última parte transcurría en la capital francesa, se paseaba junto a la Conciergerie con una baguette bajo el brazo, pese a que no se encuentre una boulangerie a cinco kilómetros a la redonda. En este caso, Allen promete a sus detractores una versión igual de fantasiosa de la capital francesa.

Allen es tal como uno lo imagina. Pequeño, silencioso y vestido con su uniforme habitual

Lágrimas en el rodaje

En Midnight in Paris, la estrella cómica Owen Wilson memorable Hansel en Zoolander interpreta a un hombre de negocios que llega a París con su esposa, la actriz Rachel McAdams, teñida de rubio platino y con pinta de encarnar a una de esas mujeres ligeramente castrantes que predominan en la filmografía de Allen. Mientras transita por las calles de la ciudad, se ve ocasionalmente sumergido en una realidad paralela que le transporta hacia los años veinte, donde conoce a una joven francesa con quien comienza una relación, la oscarizada y omnipresente Marion Cotillard, que terminó sus escenas hace unos días entre lágrimas de emoción, según los presentes.

Los escenarios elegidos tampoco se alejan de la visión ensoñadora y romántica de París que defiende Allen. Esta semana, el director ha rodado en Le Grand Vefour, uno de los primeros grandes restaurantes parisinos y que en su día tuvo un menú diseñado por Jean Cocteau. Días antes, Allen escogió otro restaurante decimonónico para ambientar una de las escenas de los años veinte, Le Polidor, que en su día frecuentó Ernest Hemingway. El resto de escenas rodadas hasta la fecha, a sólo dos semanas del fin del rodaje, transcurren alrededor del Panteón y en la parte inferior de la pintoresca rue Mouffetard, donde Allen alquiló el colmado de Hassan, un marroquí de 59 años y castellano impecable, que cuenta que se quedó de piedra al descubrir que Carla Bruni era la estrella de la escena rodada en su tienda.

Owen Wilson: «Los que dicen que a Allen sólo le gustan las primeras tomas se equivocan»

La esposa de Sarkozy que también visitó el rodaje hace unos días terminó el pasado lunes su trabajo. Si bien los rumores sobre la incompetencia interpretativa de Bruni son desmentidos por todo el equipo, hay quien reconoce que el primer día no fue fácil y que pocas veces habían visto a Allen tan nervioso. 'Tuvimos que rodar varias tomas, pero esto siempre es así', asegura Owen Wilson durante una pausa del rodaje, sorbiendo una sopa de verduras junto a su perro García. 'Los que dicen que a Allen sólo le gustan las primeras tomas se equivocan. Es muy amable y te da una gran libertad, pero cuando no le convence algo te lo dice sin tapujos'.