Publicado: 30.11.2014 11:58 |Actualizado: 30.11.2014 11:58

Fabra ingresa este lunes en prisión en plena fiebre por sus números de lotería

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Carlos Fabra, que ya se ha despedido de sus amigos en diversas cenas y comidas celebradas esta semana, permanece ahora en Madrid junto a sus hijos y nietos para aprovechar sus últimas horas antes de entrar en prisión. El expresidente de la Diputación de Castellón está condenado a cuatro años de cárcel por defraudar a Hacienda durante otros tantos años.

Mientras tanto, en Castellón, la Administración de lotería número 3 está recibiendo numerosas solicitudes para comprar los mismos números que ha jugado Fabra, quien dice que fue agraciado en 2008 con 2 millones de euros en el Sorteo del Niño con una serie comprada en este establecimiento. Así lo ha explicado a Efe el propietario de la Administración, Carlos Felip, quien ha asegurado que el exidirigente conservador es aficionado a comprar lotería no sólo en su Administración, sino en otras muchas.

El expresidente, según el lotero, continúa siendo cliente abonado en la Administración número 3, a diferentes números y diferentes sorteos, aunque con predilección en los números acabados en 7. Felip ha asegurado que desde que se conoció que Fabra era cliente de su administración, La Lledonera, y además había sido agraciado, muchas personas han acudido a su establecimiento a comprar los mismos números a los que juega Fabra, especialmente de cara a los sorteos de Navidad y el Niño.

La intención del exmandatario del Partido Popular, según El Periódico Mediterráneo, es ingresar voluntariamente en prisión esta noche, aunque también podría esperar a primera hora de mañana para hacerlo, el límite del plazo dado en la última decisión de la Sección Primera de la Audiencia. Según el rotativo castellonense, todo apunta a que el que fuera presidente del PP provincial podría cumplir condena en la cárcel de Ocaña, ubicada en la provincia de Toledo. En todo caso, sería en un penal de Castilla-La Mancha.

Según fuentes jurídicas, Fabra no podrá pisar la calle durante, al menos, un año. A día de hoy sigue pendiente de un recurso interpuesto en el Tribunal Constitucional cuya aceptación o no a trámite no condiciona el cumplimiento de la ejecución de la sentencia.