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Uno de los fallecidos por la enfermedad de las "vacas locas" ingresó con aparente depresión

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Uno de los dos fallecidos en Castilla y León como consecuencia de la enfermedad de Creutzfeld-Jacob, más conocida como de las "vacas locas", cuyas iniciales son E.F., ingresó el Día de Reyes en el Hospital de Salamanca tras encontrarse mal desde el pasado verano y al aparentar un cuadro de depresión.

Este hombre, de 41 años, natural de una pequeña localidad de la Ribera del Órbigo, casado y con un hijo de cinco años, falleció el pasado 7 de febrero en el Hospital de Salamanca, al que fue derivado al no haber camas libres en el de León, según ha asegurado a EFE una prima de la víctima, quien prefirió no desvelar su identidad.

Tras darle a elegir entre la posibilidad de ingresar en un hospital de Valladolid o en el de Salamanca, la familia del fallecido se decantó por este último centro, ya que la novia de su cuñado trabajaba en este centro hospitalario.

Desde el pasado verano, este hombre se encontraba mal, estaba cansado y todo apuntaba a que sufría una depresión, según ha explicado su prima.

Por su parte, uno de los hermanos del fallecido, que ejerció como portavoz de la familia y que pidió expresamente que no se desvelara la procedencia de la víctima, ha explicado a EFE que en el hospital le hicieron diversos cultivos, pero no daban con la enfermedad.

Todos los resultados de las pruebas eran correctas y, sin embargo, se veía cómo su salud se iba deteriorando poco a poco, ha explicado el hermano entre sollozos.

Hasta marzo pasado, según ha explicado, no conocieron los resultados de la necropsia que le practicaron al fallecido y que se llevó a analizar al Banco de Tejidos de Alcorcón de Madrid.

La consejería de Sanidad de Castilla y León se puso en contacto con la familia, para interesarse por los hábitos de vida de este hombre, en el sentido de si estaba con ganado y donde compraba la carne.

Según su hermano, E.F. nunca había estado en contacto directo con ganado, mientras que su madre compraba la carne en León capital, donde la víctima estuvo viviendo junto con su familia hace más de diez años antes de casarse.

También ha asegurado que la Consejería de Sanidad no les ha recomendado a los familiares adoptar ninguna medida concreta ni someterse a prueba alguna.

E.F. residía junto a su mujer y su hijo en una localidad de la ribera del Orbigo y trabajaba como informático en la fábrica azucarera de La Bañeza.