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La falta de consenso amenaza la imagen de la presidencia española de la UE

Tras el fracaso de la Conferencia de Presidentes, Rajoy acusa a Zapatero de usar la presidencia "como el maestro que no sabe leer".

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No habrá unidad política para que España deje una buena imagen como país en la presidencia de la UE. No parece que exista un clima propicio para ningún pacto de Estado, algo que evidenció la Conferencia de Presidentes Autónomicos y que ha tenido su reflejo en la sesión de hoy en el Congreso, en la que el presidente del Gobierno explicaba los objetivos de España para dicha presidencia.

De nada ha servido que José Luis Rodríguez Zapatero agradeciera de antemano el respaldo de los grupos parlamentarios para afrontar lo que ha denominado una 'tarea de Estado, una tarea de todos', o que el líder del PP, Mariano Rajoy, haya comenzado su intervención aludiendo a que 'la imagen de España como país está en juego'.

La paz y los buenos propositos han desaparecido en poco más de un minuto. Exactamente lo que ha tardado Rajoy en pasar de apelar a la responsabilidad a ceder a sus impulsos de criticar al Gobierno en toda circunstancia y lugar . 'Usted será en la presidencia como el maestro que no sabe leer y pone una escuela', le ha espetado Rajoy a Zapatero. No habrá pacto de Estado ni unidad tampoco en esta cuestión. 

Rajoy le ha dicho a Zapatero en el Congreso: 'Deberá convencer a los jefes de Estado de la necesidad de reducir los déficit fiscales. Cuando lo imagino, me viene a la memoria lo que cantaban los niños sobre el maestro 'Ciruela', que no sabe leer y pone una escuela. Me imagino la cara que pondrán sus interlocutores cuando les pida lo que no ha sido capaz de hacer en España'.

El líder del PP, a partir de ahí, ha centrado su intervención en 'la posición incómoda' con la que el Gobierno español se dispone a asumir la Presidencia rotatoria de la Unión.

Para ahondar en ello, Rajoy ha comparado la situación en la que, a su entender, España asumió semejante posición por última vez, en 2002, con el PP en el Ejecutivo.

Entonces, el país 'se acercaba a los países más prósperos de Europa', mientras ahora es considerado 'el enfermo' de la Unión, ha dicho el presidente del PP.

Al final de su intervención ha vuelto a llamar al consenso: 'Le ofrezco la máxima colaboración posible en un objetivo común, el éxito de España'. A esas alturas del discurso no sonaba convincente.

El presidente del Gobierno agradeció, sin embargo, el respaldo de los grupos parlamentarios para afrontar la 'tarea de Estado, la tarea de todos' que supone la Presidencia española de la Unión Europea. De nada le sirvió, como tampoco mostrar su 'máxima disposición a la información y al debate'.

En su comparecencia en el Congreso de los Diputados para informar del último Consejo Europeo y de las prioridades de la Presidencia, agradeció el respaldo unánime obtenido por la proposición no de ley que plasma esos objetivos, porque implica 'un fortalecimiento de la posición' española en esa tarea.

Una vez que hay un 'marco jurídico reforzado' para construir Europa, se mostró partidario de 'aplicarlo con determinación y rigor' y aprovecharlo para una mayor coordinación de las políticas económicas y una mayor presencia e influencia en todos los ámbitos geográficos y multilaterales de la escena internacional.

Los grandes objetivos de la Presidencia española serán la aplicación del Tratado de Lisboa, afianzar la recuperación económica, reforzar la influencia en la nueva realidad internacional y situar a los ciudadanos en el centro de las políticas de la UE.