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Faltan pruebas sólidas sobre efectividad de masajes en autistas

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Por Amy Norton

El masaje se transformó enuna terapia alternativa bastante popular para el autismo, perosólo hay pruebas limitadas que sugieren su efectividad.

Un equipo afirma que algunos estudios hallaron beneficios,como en las habilidades sociales y del lenguaje, pero lasmuestras pequeñas de pacientes y otros problemas debilitan laspruebas.

Los desórdenes del espectro autista (DEA) son un grupo detrastornos del desarrollo que, en distintos grados, afectan lacapacidad de comunicación y socialización. No tienen cura, peroexisten programas de educación especial y terapias conductualesy del lenguaje.

A menudo, los padres recurren a enfoques alternativos, comodietas especiales o arte-terapia.

Se cree que los masajes tendrían beneficios físicos yemocionales. En los niños con autismo, podrían aliviar algunosproblemas al influir en los sistemas nervioso y hormonal,explicó el doctor Myeong Soo Lee, del Instituto de MedicinaOriental de Corea, en Daejeon.

Y los padres verían allí una esperanza: dos estudiosrecientes de Estados Unidos sobre niños con DEA revelaron queentre el 11 y el 16 por ciento había recibido terapia demasajes. Pero se desconoce si realmente funciona.

El equipo de Lee halló en la literatura médica sólo seisensayos clínicos que habían comparado los efectos del masaje ylas terapias estandarizadas para niños autistas.

Hubo algunos resultados promisorios, apuntóel autor: losniños tratados con masaje más educación especial, por ejemplo,mejoraron sus habilidades sociales y de la vida diaria, comovestirse y comer.

Y aquellos que habían recibido masaje más terapia dellenguaje mejoraron aún más su comunicación que los que sólohabían recibido terapia del lenguaje.

Pero todos los estudios tuvieron limitaciones importantes:ninguno había incluido más de 50 niños y la duración no superóentre uno y cinco meses.

También hubo errores metodológicos que inducen el sesgo.Por ejemplo, en algunos casos, los investigadores evaluadoresde los participantes ya sabían cuáles habían recibido masaje ycuáles no.

Lo importante, escribe el equipo, es que "no se puedensacar conclusiones firmes" sobre la efectividad de los masajesen los niños autistas.

FUENTE: Journal of Clinical Psychiatry, online 28 dediciembre del 2010