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La familia de Asia Bibi pide clemencia y el Gobierno de Pakistán confía en su liberación

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La familia de la cristiana condenada a muerte por supuesta blasfemia en Pakistán, Asia Bibi, acudió hoy a Islamabad para pedir clemencia y protección al Gobierno, que confió en que "pronto" sea liberada pero aseguró que la petición de indulto aún no ha llegado al presidente, Asif Alí Zardari.

En un encuentro con un reducido grupo de periodistas, el ministro de Minorías, Shahbaz Bhatti, insistió en que la campesina "no está en libertad" y explicó que "aún no está decidido" si el presidente emitirá un indulto o si se esperará a que el caso siga su curso legal.

El gobernador de Punjab, Salman Tasir, visitó días atrás a la campesina cristiana en la cárcel y se comprometió a hacer llegar a Zardari la petición de clemencia, aunque el presidente aún no la ha recibido.

El marido, Ashiq Masih, acudió hoy a Islamabad acompañado por dos de sus hijas (Sidra, de 18 años, y Esham, 9) para entregar al ministro una solicitud para que el Gobierno apoye este eventual perdón presidencial.

El titular de Minorías hará llegar esta semana al primer ministro, Yusuf Razá Guilani, este documento para que lo eleve a Zardari, quien con toda la información a su disposición decidirá si la absuelve haciendo uso de sus poderes presidenciales o si espera a que el caso siga su curso legal.

"El Gobierno no usará métodos ilegales para liberarla", aclaró el ministro, acompañado en el acto por la familia de Bibi.

Bhatti recordó que el abogado de la campesina apeló la sentencia de una corte distrital de la provincia oriental de Punjab ante el Tribunal Superior de la ciudad de Lahore (este), que aún no ha fijado una fecha para el juicio, por lo que aún no está "decidido" si el presidente tomará cartas sobre el asunto.

El titular de Minorías expresó su deseo de que, por una vía u otra, Asia Bibi sea liberada "pronto" e insistió en que es "inocente", pero dijo desconocer cuánto puede durar este proceso y confirmó que ha sido trasladada a otro centro penitenciario por motivos de seguridad.

El marido de la campesina cristiana, en declaraciones en urdu y punjabí a los informadores, imploró al presidente que "ayude" a la familia ofreciéndoles protección.

"Mis hijas están muy tristes porque su madre no está en casa", lamentó Ashiq, con un gesto tranquilo al verse arropado por el ministro pero preocupado por lo que aún es un caso no resuelto.

Según el relato del ministro, que ha elaborado un informe para que Zardari examine el caso, todo arrancó el 14 de junio de 2009, cuando se registró la disputa entre Asia Bibi, que se hallaba en un campo de moras, y otras compañeras.

La familia argumenta que Bibi fue a buscar agua para su patrón y las campesinas musulmanas le dijeron que no podía hacerlo, ya que es cristiana y ello significaba contaminarla.

Fue entonces cuando pronunció la supuesta blasfemia contra Mahoma, algo que ella y su marido niegan.

Cinco días después del incidente, un mulá del distrito, Qari Salam, quien no se hallaba presente en el momento de la disputa, denunció la presunta blasfemia ante la Policía, que la aceptó sin efectuar ningún tipo de investigación, de acuerdo con el ministro.

El 8 de noviembre de 2010, una corte del distrito punjabí de Nankara condenó a muerte a Asia Bibi.

"Todos estos casos tienen su origen en disputas, motivos económicos... Nunca nadie ha sido condenado" por blasfemia, afirmó Bhatti.

El ministro defendió la necesidad de hacer "cambios" en la ley antiblasfemia paquistaní, introducida a través del código penal por el dictador militar Zia-ul-Haq (1977-1988), que durante su mandato dejó numerosas pruebas de su agresiva ideología islamista.

El marido de Bibi aseguró que sus hijos han tenido que abandonar la escuela y el titular de Minorías lamentó la situación que está sufriendo la familia después de la condena.

"Si es absuelta, ¿volverá (la familia) a casa? ¿Seguirá con su vida? No", constató el ministro.

Agus Morales

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