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La familia del matrimonio desaparecido en Egipto, a la espera de más información

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Los padres del matrimonio español desaparecido el pasado jueves en un naufragio frente a la ciudad egipcia de Sharm el Sheij continúan en esta localidad esperando conseguir más información sobre el estado de las labores de búsqueda.

Según aseguró a Efe una fuente consular que acompaña a los padres de Israel Pérez y María Lourdes González, hoy está previsto también intentar realizar las diligencias pertinentes para dejar constancia oficial de la presencia de los padres de las víctimas en el país.

La fuente, que prefirió no ser identificada, comentó que aún no se sabía si los familiares podrán interponer una denuncia o si se limitarán a dejar constancia oficial de su presencia en el país y en Sharm el Sheij con intención de conocer de primera mano la evolución del dispositivo de búsqueda.

Concepción Villaroya y Pedro González, padres de María Lourdes, y Anastasio Pérez y Apolonia Muñoz, padres de Israel, llegaron a Sharm el Sheij el viernes por la noche y ya ayer tuvieron los primeros contactos con las autoridades egipcias, que calificaron de "totalmente insatisfactorios".

Aunque destacaron la amabilidad de las autoridades egipcias, confesaron que no habían recibido ningún tipo de información que no conocieran de antemano y mostraron su frustración por la carencia de medios con los que cuentan las autoridades egipcias para localizar los cuerpos de sus hijos.

Israel y María Lourdes, oriundos de Valencia, naufragaron la madrugada del jueves 19 frente a las costas de Sharm el Sheij, en el sur de la península del Sinaí, cuando participaban, junto a otros 12 españoles, en un expedición de buceo.

El resto de los pasajeros que viajaban con, la tripulación y una monitora de buceo, esta última también española, lograron saltar del barco y ponerse a salvo en una zodiac y una lancha salvavidas.

Aunque las causas del hundimiento aún no se han esclarecido oficialmente, los testimonios de los supervivientes apuntan a que la negligencia del capitán, una vía de entrada de agua, la rapidez con la que se fue a pique la embarcación y el hecho de que la tripulación no diera la voz de alarma fueron las principales causas de que se precipitara la tragedia.