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Familiares, académicos y profesores acompañan a Gil Fernández en su ingreso

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El latinista Juan Gil Fernández ingresó hoy en la Real Academia Española acompañado de familiares, académicos y representantes del mundo universitario, pero, en cierto modo, lo hizo también arropado por quienes protagonizaron su discurso: algunos de los donjuanes más famosos de la Historia.

Y es que Juan Gil, pionero de los estudios de latín medieval en España, dedicó su discurso al don Juan de "El burlador de Sevilla", de Tirso de Molina, y a rastrear los antecedentes del famoso personaje en la literatura grecolatina. Eso sí, sin olvidarse de quienes "sufren las consecuencias de la erótica dictadura" de los donjuanes: las mujeres seducidas y los maridos burlados.

Poco después de las siete de la tarde, Juan Gil, ataviado con el frac que requiere este tipo de ceremonia, hizo su entrada solemne en el salón de actos de la Academia, flanqueado por Soledad Puértolas y Pedro Álvarez de Miranda, dos de los últimos académicos en incorporarse a esta institución.

En la mesa presidencial le esperaban el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, y el vicedirector y el secretario de esta institución, José Antonio Pascual y Darío Villanueva, respectivamente.

El director honorario de la RAE, Víctor García de la Concha; el director de la Academia de la Historia, Gonzalo Anes; la directora de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Enriqueta Vila, y académicos de la Lengua como Carmen Iglesias, Gregorio Salvador, Juan Luis Cebrián, Emilio Lledó, José María Merino, José Manuel Sánchez Ron y Salvador Gutiérrez asistieron también a la lectura del discurso, titulado "El burlador y sus estragos".

Juan Gil dio por hecho que, con su elección, la Academia había querido "rendir homenaje" en su persona a la filología latina, "una disciplina milenaria que cuenta hoy en España con cultivadores eminentes" y que ha estado ausente de la RAE desde la muerte de Antonio Tovar.

"El latín es la base de nuestra lengua -nuestro mayor tesoro- y, aun exagerando un poco y llevando el agua a mi molino, me atrevería a decir que lo que se habla hoy en la mayor parte de la vieja piel de toro en que vivimos es, en sus diversas variantes, latín: el latín del siglo XXI", dijo Juan Gil al leer su discurso con voz clara y serena, seguido atentamente por su mujer, Consuelo Varela, su hija y sus tres nietos. Y por el helenista Luis Gil, hermano del nuevo académico.

César, Augusto y, sobre todo, Paris, el príncipe troyano, fueron algunos de los antecedentes del mito de don Juan pertenecientes al género humano, porque, cuando de dioses se trata, Zeus se lleva la palma entre los burladores del Olimpo.

"Zeus es el perfecto burlador", dijo Gil, a cuyo ingreso también asistieron numerosos académicos de la Historia, entre ellos Miguel Artola, Miguel Ángel Ochoa Brun y Hugo O'Donnell, así como Carmen Laffón y José María Luzón, de la Real Academia de Bellas Artes.

Tras el fuerte aplauso que coronó el original y erudito discurso de Gil Fernández, el helenista Francisco Rodríguez Adrados leyó unas palabras de bienvenida y aprovechó la ocasión para recordar cuánto daño han causado los planes de enseñanza de los últimos veinticinco años al estudio del latín y el griego en España.

Al finalizar Adrados, Juan Gil recibió la medalla y el diploma que lo acreditan como académico y fue a sentarse entre sus nuevos compañeros, segundos antes de que, una vez levantada la sesión, se formara una larga cola de asistentes para felicitarlo y abrazarlo.

Ana Mendoza.