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En una fase crucial, los candidatos a la presidencia de EE.UU. afinan el tiro de sus ataques

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El claro liderazgo del republicano John McCain y el demócrata Barack Obama en la lucha por la nominación presidencial ha hecho que la batalla electoral pase hoy a una nueva fase, en la que es crucial afinar el tiro para dar de lleno en el talón de aquiles del oponente.

En el lado demócrata, el panorama pinta sombrío para la senadora Hillary Clinton, que está por detrás de Obama en número de delegados, en dinero, y lo que es más importante, en popularidad, tras sufrir diez derrotas consecutivas en las últimas elecciones primarias.

La ex primera dama se presenta a sí misma como la persona con más experiencia para llegar a la Casa Blanca, cuando la gente parece preferir el contagioso mensaje de cambio que ofrece Barak Obama.

Imbatible y esperanzado, el senador de Illinois se ha convertido ya en el centro de los ataques de todos los aspirantes a la Casa Blanca, que ven con preocupación sus crecientes posibilidades de convertirse en el primer presidente de color de la historia de Estados Unidos.

Para Hillary Clinton, lo que ocurra en las próximas horas será determinante en su campaña presidencial. El debate demócrata que retransmiten esta noche CNN y Univisión puede ser una de sus últimas posibilidades de darle la vuelta a la tortilla y colocarse de nuevo a la cabeza.

Pero la ex primera dama se enfrenta de nuevo al dilema de cómo atacar a Obama sin hacerse daño ella, sin dar una imagen fría y despiadada frente a un político que transmite ilusión y optimismo.

En sus últimas apariciones, Hillary ha intensificado el mensaje de que Obama tiene muchas palabras inspiradoras pero pocas posibilidades de transformarlas en acciones si llega a la Casa Blanca.

McCain, por su parte, acusa a Obama de dar mensajes "elocuentes pero vacíos", de llevar al país a unas "vacaciones de la Historia", y de querer instaurar las "falsas promesas y las políticas fallidas que creen más en los Gobiernos que en el pueblo".

El ex prisionero de guerra en Vietnam, que proyecta una imagen de fortaleza en cuestiones relacionadas con la defensa y la seguridad, ha tratado de dar una imagen de debilidad de Obama, al que acusa de ser demasiado blando con Pakistán, Irán o Siria.

Por el momento, Obama ha resultado inmune a estas críticas, al igual que antes lo fue a las formuladas por el senador John Edwards, ya fuera de la batalla, y de Hillary Clinton.

Prueba de ello es que su popularidad sigue en aumento, lo que le ha permitido sumar una nueva victoria a su larga racha de triunfos, la de las primarias de su partido entre los votantes estadounidenses que viven en el exterior, según se supo hoy.

En la actualidad, según datos de CNN, Barack Obama cuenta con el apoyo de 1.319 delegados, frente a los 1.250 de Hillary Clinton.

Con esta racha de imbatibilidad, la gran incógnita es qué ocurrirá el próximo 4 de marzo en las primarias de Ohio y Texas, dos estados importantes que, según todos los observadores, Hillary debe ganar inevitablemente, y con gran diferencia, si quiere seguir en esta carrera preelectoral.

"Si ella (Hillary) gana en Texas y Ohio, creo que será proclamada candidata", dijo ayer su esposo, el ex presidente Bill Clinton, consciente de la importancia de estas citas.

Pero si, por el contrario, Obama vence, su proclamación como candidato será casi segura, dicen otros expertos.

En el lado republicano, los cuchillos también se han afilado hacia el actual favorito, John McCain, quien hoy tuvo que salir a desmentir públicamente que haya mantenido una relación inapropiada con una mujer que hizo "lobby" por su campaña.