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A favor de la igualdad y la mujer

El secretario de Estado para el Deporte habla sobre las informaciones publicadas por 'Público' sobre la discriminación en el fútbol

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Mediante sendos reportajes en los días 17 y 18 de este mes, a los que ha concedido extraordinario relieve tipográfico, Público se ha hecho eco de la denuncia de un club de Cáceres en virtud de la cual titular en portada del día 17 'Las futbolistas reclaman poder ser profesionales'. Lo que de alguna manera estaba implícito en ese titular la existencia de una inaceptable discriminación de género aparece de forma explícita en el titular de la información del día siguiente, ya que afirma que 'El CSD ni siquiera percibe discriminación', insinuando, además, cierta falta de sensibilidad por nuestra parte.

Un titular que da paso a una información que no puedo pasar por alto, ya que no sólo no se ajusta a la realidad sino que, además, cuestiona principios que la institución que presido y yo, personalmente, apoyamos y defendemos con absoluta convicción. Por ello considero necesario exponer algunas aclaraciones y reflexiones con ánimo constructivo y pensando en el futuro mucho más que con espíritu defensivo o justificativo.

Ni en uno ni en otro caso se establece distinción discriminatoria por razón de género

Vaya por delante una premisa: cualquiera que siga con una mínima atención el desarrollo del discurso público sobre el deporte, tanto el mío propio como el del CSD, sabe el carácter central y prioritario que asignamos al binomio deporte-mujer en la actual agenda.

Pongo un primer ejemplo: en mi comparecencia al principio de la presente legislatura en el Congreso de los Diputados señalé una hoja de ruta con los objetivos del deporte español. Hoja de ruta configurada por cinco áreas básicas de actuación y 20 medidas que nos debían servir como guía y orientación para los años venideros. Pues bien, una de estas medidas y así consta en el Diario de Sesiones como propuesta 13 es, literalmente, 'el fomento de la igualdad de género en el ámbito deportivo'. En el empeño de avanzar con paso firme y actitud proactiva en esa dirección, el CSD promovió el pasado enero de este año un Manifiesto por la igualdad y la participación de la mujer en el deporte que marca un antes y un después en el compromiso del deporte español con las mujeres. Dije entonces (y quiero repetir ahora) que si bien el siglo XX había sido el siglo de las mujeres y el del deporte, por separado, estábamos obligados a conseguir que el siglo XXI fuera, por fin, el siglo del deporte para las mujeres. Y dije también que se trataba de un desafío ante el que no caben ni la resignación ni la pereza. Un desafío que reclama de todos los responsables del mundo del deporte, y de los gestores públicos en especial, esfuerzo y ambición.

Entre las actuaciones desarrolladas por el CSD en esta materia, me gustaría destacar la convocatoria anual de subvenciones, que desde el año 2007 incluye una partida específica para la creación de programas específicos de Mujer y Deporte en las federaciones españolas. Estos programas tienen actualmente una dotación de 385.000 euros y los llevan a acabo 38 federaciones duplicando las 17 del año 2007.

Los contratos profesionales en el fútbol femenino tienen plena cobertura legal

Por otra parte, es una constante en nuestra gestión la estrecha colaboración con el Ministerio de Igualdad e Instituto de la Mujer para incentivar e impulsar la práctica igualitaria del deporte.

Sentada la premisa relativa al carácter central que el deporte femenino representa dentro de la agenda actual del CSD, pasemos a lo que hoy, propiamente, nos ocupa: el deporte profesional y las hipotéticas discriminaciones existentes en él por razón de género.

La pregunta, insoslayable, que debemos hacernos puede formularse así: ¿hay a día de hoy discriminación a la hora de ser considerados como deportistas profesionales hombres y mujeres? Conviene ser muy rigurosos en la respuesta.

Desde 1985 (Real Decreto 1006) se define en España como deportistas profesionales 'quienes en virtud de una relación establecida con carácter regular, se dediquen voluntariamente a la práctica del deporte por cuenta y dentro del ámbito de un club o entidad deportiva a cambio de una retribución' (art. 1.2). Más adelante, el Real Decreto 287/2003, de 7 de marzo, integra en el Régimen General de la Seguridad Social a los deportistas profesionales. Ni en uno ni en otro caso se establece distinción discriminatoria por razón de género, lo que significa equiparar con toda claridad a deportistas masculinos y femeninos. Desde este marco normativo básico la celebración de contratos profesionales por deportistas femeninas participantes en competiciones oficiales de federaciones entre otras el fútbol tienen plena cobertura legal.

Es bueno saber a este propósito que en agosto de 2005 se aprobó por el Consejo de Ministros una resolución relativa a las instrucciones para autorizar el desarrollo de 'actividades laborales deportivas profesionales' por extranjeros. En aquel momento, se acotó el ámbito de aplicación específica al deporte femenino, incluyendo a la Liga Femenina de Baloncesto, la División de Honor Femenina de Balonmano, la Primera División de Fútbol Femenino y la División de Honor Femenina de Voleibol.

En el campo del deporte profesional estamos en tiempo de debate parlamentario y precisamente el miércoles pasado intervine en el Congreso hablando de estos temas y en concreto del deporte profesional y la igualdad de genero, por tanto sería aconsejable aprovechar el momento para, desde el marco legal básico en el que nos movemos, llevar plenas adaptaciones a la realidad en lo concerniente a la igualdad de género.

Este, y ningún otro, es el escenario actual.

Desde el CSD hemos procurado y procuramos situarnos en la vanguardia en todo lo concerniente al 'fomento de la igualdad de género'. Suelo tener siempre presente aquella sentencia orteguiana según la cual 'o se hace precisión, o se hace literatura o se calla uno'. Como el silencio no es recomendable y el tema tiene poco que ver con la literatura deberíamos todos intentar en este asunto ser precisos. Avanzar en la igualdad de género dentro del mundo del deporte, alejarnos de cualquier atisbo de discriminación, debe ser para todos un imprescindible imperativo. En el presente y en el futuro.