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La federación de Rugby británica quiere acabar con los simuladores de hemorragias

Sanción ejemplar para el equipo de rugby de los Harlequins por simular una hemorragia para forzar un último cambio

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La Federación británica de Rugby (RFU) ha decidido atajar todas las dudas sobre la falta de juego limpio después de que el director de los Harlequins fuera suspendido por permitir que uno de sus jugadores simulara hemorragias para forzar un último cambio. LA RFU ha creado un grupo de trabajo que investigue esta práctica que, tras destaparse el caso de los Harlequins, parece ser más habitual de lo que se pensaba.

El principio de la historia se remonta al partido de cuartos de final de la Heineken Cup entre los Harlequins y el Leinster el pasado mes de abril. Con todos los cambios agotados, la reglamentación permite a los equipos hacer cambios adicionales en caso de que alguno de sus jugadores esté sangrando. Y, a priori, ese fue el caso de Tom Williams, que a falta de escasos minutos para el final abandonó el campo con la boca ensangrentada cediendo su puesto a Nick Evans.

Pero la espontánea hemorragia en la boca de Williams tenía truco. El jugador masticó una píldora con un líquido dentro que simula la sangre y fue cazado por las cámaras de televisión. La Federación decidió investigar y destapó a los tramposos. El director del equipo, Dean Richards, no podrá ejercer durante tres años por autoinculparse como el inventor de la farsa, el fisio, Steph Brennan, afronta una sanción de dos años y al pobre de Williams le han caído cuatro meses sin jugar.

La sanción ejemplar e histórica en este deporte pretende acabar con una práctica que parece más extendida de lo que se pensaba. De ahí que la RFU se haya puesto manos a la obra para limpiar la imagen del Rugby británico. El jefe del comité de disciplina, Jeff Blackett, había pasado por alto con anterioridad las denuncias contra los jugadores del Quins que podrían haber incurrido en esta socorrida práctica de última hora hasta en cuatro ocasiones anteriores según informa The Guardian.

Blakett reconoció que 'no va en beneficio del juego empezar a investigar a los jugadores', pero no les quedará más remedio. Para el máximo mandatario de la RFU, Francis Baron, la 'revisión de todo lo que está ocurriendo servirá para mejorar la imagen y la limpieza de la competición'.