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Federer vuelve por sus fueros y jugará su quinta final consecutiva

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Roger Federer defenderá por cuarta vez su corona en el Abierto de Estados Unidos, tras derrotar al serbio Novak Djokovic por 6-3, 5-7, 7-5 y 6-2, en un gran encuentro del jugador suizo que volvió por sus fueros en esta semifinal.

Federer, que no había vuelto a ser el mismo desde que perdió la final de Wimbledon ante Rafa Nadal, en esta ocasión sí que recuperó ese tenis elegante, espectacular y eficaz, y además ante un rival de la envergadura de Djokovic, con el que precisamente jugó la final del Abierto de Estados Unidos el pasado año.

Pese a la amenaza de lluvia, el partido pudo jugarse sin contratiempos, aunque con un gran humedad en el ambiente que pareció no afectar al ex número uno.

El duelo comenzó con mucho ritmo, aunque desde bien pronto se observó que Federer estaba muy metido en el partido. Un 83 por ciento de efectividad en su primer servicio permitió al jugador suizo sumar con mucha facilidad los juegos que sacaba, mientras que al resto consiguió el 'break' en el cuarto para adjudicarse con mucha celeridad la primera manga en apenas 24 minutos.

Djokovic metió una marcha más al partido en el arranque del segundo parcial y metió mucha presión, con un juego muy agresivo que le permitió en el cuarto juego disponer de la primera bola de rotura, que no desaprovechó, para ponerse con un 4-1 de salida.

Sin embargo, el de Basilea no se descompuso. Una doble falta y un error no forzado en el cuarto juego con servicio de Djokovic puso el 'break' en bandeja a Federer, quien no desaprovechó la oportunidad para volver a equilibrar el marcador (4-4).

Pero el jugador serbio no había dicho la última palabra y en el duodécimo juego consiguió de nuevo romper el servicio de Federer e igualar el partido.

En la tercera manga, ambos jugadores mantuvieron el excelente nivel de juego. Ni uno ni otro querían ceder la iniciativa y el servicio fue el factor desequilibrante para que los juegos fueran cayendo de un lado y otro, hasta que el suizo rompió el servicio de Djokovic en el decisivo duodécimo juego y volvía a ponerse por delante en el partido.