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Feliciano López tumba por primera vez a Roddick y vuelve de nuevo a octavos

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El español Feliciano López, número 44 del mundo, tumbó hoy en tres sets al estadounidense Andy Roddick, octavo favorito del torneo de Wimbledon, por 7-6 (2), 7-6 (2) y 6-4 para colocarse de nuevo en los octavos de final, una fase que no alcanzaba desde 2008, y hacerlo de forma fulgurante.

Feliciano López, cuarto finalista en 2005 y 2008, llegó a su cita con la Central y contra Roddick como cuarto mejor sacador del campeonato -con 44 "aces" anotados en sus dos partidos anteriores- y hoy sumó de nuevo otros 28 a su lista, para lograr una victoria memorable, la primera en ocho partidos ante el bombardero de Omaha.

Las estadísticas oficiales mostraron un dato que refleja claramente el gran partido de 'Feli'. El toledano acabó con 57 golpes ganadores, por solo siete errores no forzados. Todo ello ante un peso pesado, de la valía y experiencia en hierba de Roddick.

López superó al que había sido el segundo jugador con mejor servicio -con 45 "aces", por detrás de Andreas Haider-Maurer- hasta esta fase. Más aún: Roddick había hecho el saque más veloz del torneo, con 228,5 kilómetros por hora. En número de "aces", también hoy lo superó Feliciano (el estadounidense hizo 23 en este partido).

López, que ganó tras dos horas y veinte minutos de intenso duelo, se enfrentará en octavos al ganador del encuentro entre el francés Gael Monfils, noveno favorito, y el polaco Lukasz Kubot.

El envite de hoy entre "grandes servidores" se decidió por pequeños detalles. La clave de Feliciano fue su enorme entereza para afrontar los dos desempates del partido, a vida o muerte.

El de Toledo llevaba la lección bien aprendida de su último y reciente cara a cara con el estadounidense, finalista de Wimbledon en 2009, 2005 y 2004. Éste le ganó a principios de este mes en la segunda ronda del torneo de Queen's después de debatirse también en dos desempates.

El resultado de aquel partido (7-6 (2), 6-7 (5), 6-4) ayudó a Feliciano a preparar el Grand Slam sobre hierba, pero sobre todo a estudiar a un rival que hasta ahora se le resistía.

"Ésta es una gran victoria porque nunca le había ganado. Ganarlo aquí en Wimbledon es aún más especial. Estoy muy contento de haberlo conseguido en esta bonita pista", confesó el campeón del partido a la televisión del torneo a pie de cancha.

Claramente, López dio la talla en los desempates. El primer set estuvo cerca de cerrarlo sin necesidad de forzar esa "lotería", pero pagó muy caro sus errores y dobles faltas.

Se disputaban el noveno juego de partido cuando Feliciano tuvo de su parte tres puntos de rotura. Ni siquiera su adversario se lo había puesto difícil para hacerse con ellas, pero el número 44 perdió las dos primeras tras enviarlas fuera.

Fueron errores imperdonables. Muy imperdonables para un público que, en su mayoría apoyaba a Roddick. No obstante, los aislados gritos en español de "Vamos, Feli", sintonizaron al toledano con el partido y rompieron al estadounidense.

No obstante, todo lo ganado por el español lo echó por la borda en el siguiente juego, cuando el estadounidense le devolvió la ruptura.

Ese igualado forcejeo los llevó al desempate, igual que volvió a verse en la segunda manga. En las dos ocasiones, Feliciano se aventajó sin dar lugar a la tregua, y los cerró con una gran distancia (7-2).

Para cuando se medían en la tercera manga, Feliciano ya estaba convencido de su victoria. La última parte fue la de menos padecimiento para el español, un zurdo que, a priori, se le daba muy bien a Roddick.

El americano había ganado los siete anteriores encuentros entre ambos jugadores y, además, ya se había quitado de en medio en la primera ronda de este torneo a otro zurdo: Andreas Beck.