Publicado: 19.06.2014 10:24 |Actualizado: 19.06.2014 10:24

Felipe VI, el "rey constitucional", promete transparencia y apoya una España "unida y diversa"

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Un "rey constitucional". Así se ha definido este jueves Felipe VI durante el discurso que ha pronunciado en el Congreso de los Diputados en su primer día de reinado y con motivo de la ceremonia de su proclamación, en la que ha insistido en que él representa la regeneración de las instituciones que reclama la ciudadanía. El nuevo jefe de Estado ha remarcado hasta en dos ocasiones que lo que traerá su mandato será "una monarquía renovada para un tiempo nuevo". 

Durante su discurso (ver PDF), que ha estado plagado de mensajes políticos pese a su supuesta neutralidad, y que se ha prolongado durante unos 25 minutos, el rey ha repasado los principales asuntos que protagonizan la actualidad política. Así, ha hecho alusión al debate abierto tras la abdicación de su padre respecto al modelo de Estado, ha reivindicado la necesidad de regenerar y abrir las instituciones, ha hecho mención a la necesidad de buscar soluciones al desempleo juvenil, y ha abogado por la "unidad" ante los movimientos ciudadanos surgidos en Catalunya o Euskal Herria que reivindican la independencia.   

"Quiero reafirmar, como rey, mi fe en la unidad de España, de la que la Corona es símbolo", ha dicho. Pero a renglón seguidó, ha matizado que "unidad que no es uniformidad". La diversidad del Estado, ha dicho, "engrandece" la historia española y "debe fortalecer" a los ciudadanos. "Esa suma, esa interrelación entre culturas y tradiciones tiene su mejor expresión en el concierto de las lenguas", ha considerado.

A su juicio, junto al castellano "las otras lenguas de España forman un patrimonio común que, tal y como establece la Constitución, debe ser objeto de especial respeto y protección", pues "las lenguas constituyen las vías naturales de acceso al conocimiento de los pueblos y son a la vez los puentes para el diálogo de todos los españoles". "Así lo han considerado y reclamado escritores tan señeros como Antonio Machado, Espriu, Aresti o Castelao", ha señalado. Este, la referencia a esos escritores, ha sido el primer guiño a esas culturas catalana, vasca y gallega. Pero si bien ha sido más discreto de lo esperado, el gesto definitivo ha constituido su despedida. Ha dicho gracias en català, euskera y galego. 

Felipe VI ha hecho su particular labor de oposición a las fuerzas nacionalistas, que son las mayoritarias en Euskadi o Catalunya. Les ha dicho que en esa España, "unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos". "Caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español. Porque los sentimientos, más aún en los tiempos de la construcción europea, no deben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender y respetar, convivir y compartir", ha remachado. Él ha abogado por que las distintas sensibilidades trabajen "todos juntos", si bien "cada uno con su propia personalidad y enriqueciendo la colectiva".

Frente al importante movimiento republicano surgido tras la abdicación de Juan Carlos de Borbón, el rey ha defendido la monarquía parlamentaria. Porque, según él, "la independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas, le permiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y ser cauce para la cohesión entre los españoles".

Pero habrá cambios. Felipe VI parece haber tomado nota de los grandes errores cometidos por su padre y ha prometido buscar "la cercanía de los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza". Ha prometido, por ello, "observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social". "Sólo de esa manera", ha dicho, "se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones". "Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos", ha insistido.

Pero no sólo la monarquía tiene que regenerarse, a juicio del nuevo rey. También deben hacerlo el resto de las instituciones, que padecen un importante desprestigio ciudadano, según se desprende de las encuestas más recientes. Por eso ha explicado que aspira a "revitalizar" esas instituciones y a "fortalecer" la "cultura democrática". Sin hacer mención a la recientemente citada supuesta gran coalición entre PP y PSOE —fuerzas que han garantizado la permanencia de la Corona—, Felipe VI sí ha apoyado acuerdos entre las fuerzas políticas "sobre las materias y en los momentos en que así lo aconseje el interés general".

"Queremos que los ciudadanos y sus preocupaciones sean el eje de la acción política, pues son ellos quienes con su esfuerzo, trabajo y sacrificio engrandecen nuestro Estado y dan sentido a las instituciones que lo integran", ha apuntado.

Nada más comenzar sus palabras, el jefe del Estado ha querido rendir su particular homenaje al gran ausente de la ceremonia, su padre Juan Carlos de Borbón. Le ha mencionado como la referencia de una generación "que abrió camino a la democracia, al entendimiento entre los españoles y a su convivencia en libertad". "Esa generación, bajo su liderazgo y con el impulso protagonista del pueblo español, construyó los cimientos de un edificio político que logró superar diferencias que parecían insalvables, conseguir la reconciliación de los españoles, reconocer a España en su pluralidad y recuperar para nuestra nación su lugar en el mundo", ha añadido.

También ha ampliado esos agradecimientos a su madre, que sí ha estado presente en el hemiciclo. Ambas referencias, al viejo rey y a su esposa, han hecho reaccionar a los diputados, que han aplaudido con fuerza con dos vistosas excepciones, las del lehendakari Iñigo Urkullu, y el president de la Generalitat catalana, Artur Mas, que apenas han mostrado su aprobación de lo que han escuchado.

Tras mostrar también su "obligación" de dar "un mensaje de esperanza" a los jóvenes que no encuentran un empleo, Felipe VI se ha ofrecido tanto a ellos como al resto de los ciudadanos. "Encontrarán en mí a un Jefe del Estado leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar; y también a defender siempre los intereses generales", ha concluído.


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