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Felipe y Letizia: el (des)enlace real

La segunda y última parte de la serie sobre los príncipes de Asturias siguió funcionando como chiste involuntario

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Confieso que vi el segundo episodio de la miniserie de Telecinco y, de paso, aprovecho para agradecer a La Sexta que tuviera el detallazo de no emitir ayer las correspondientes entregas de Mujeres ricas; seguro que si hubiera zapeado, como pensaba hacer, habría acabado confundiendo al rey Juan Carlos con alguno de los maridos de Olivia Valere por culpa de un par de chaquetas blancas, como de mago pobre, que lucía anoche su majestad en varias escenas (también es verdad que, como bien dijo Alberto Rey de El Mundo anteayer, la reina Paredes le ha robado el acento a Olivia Valere... todo habría quedado en casa).

Del segundo y último capítulo del telefilme sobre los amores principescos cabe destacar su coherencia con la primera parte y su decidida apuesta por la continuidad de la comedia, pese al innecesario detalle de pésimo gusto que me pareció la inserción de algunas escenas a propósito de los atentados del 11 de marzo; no hacía falta, no era preciso, de verdad.

Descubrimos a Felipe disfrazado de Paquirrín, con gorra de visera y gafas de 'after'

Pese a ello, el nivel hilarante de la producción no decepcionó y ofreció un desfile de dislates difíciles de olvidar: Urdaci, cual Jorge Javier Vázquez de la propaganda aznariana, recitó su célebre 'ce ce o o' junto a una impávida Letizia, su princesa -del pueblo- por un día. Descubrimos el infalible truco del príncipe Felipe para pasar desapercibido en sus visitas al barrio de su novia: disfrazarse de Paquirrín, con gorra de visera y gafas de after.

Asistimos a la manicura del rey y a una sabia sentencia de la reina -'La reina no tiene voz, le cede su voz al rey'- una grave máxima que, teniendo en cuenta la facilidad para el habla de esta pareja real, nos dejó sin palabras. Supimos que Felipe llama 'Helen' a su hermana mayor, y que a ella, a Helen, le gustaría despertarse un día y 'ser una persona normal y corriente'.

En definitiva que, tras haber superado la sorpresa inicial y el sofocón del quién es quién en la realidad y la ficción, la serie siguió funcionando como chiste involuntario y me dejó con ganas de más: 'Felipe y Letizia en el Día de las Fuerzas Armadas', 'Felipe y Letizia van a esquiar', 'Felipe y Letizia tras la cirugía plástica'... que Telecinco debería plantearse como sucesivas 'sitcoms' diarias, a ser posible financiadas por una productora privada, y no a cuenta de los presupuestos generales del estado.