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Femen toma la Mostra de Venecia

Los activistas han acudido a la presentación del documental 'Ucrania no es un burdel', el mismo día que se presenta otro sobre Donald Rumsfeld: 'The Unknown Known

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Las protagonistas del documental Ukraine is not a brothel (Ucrania no es un burdel) y activistas del movimiento Femen, posaron hoy en toples ante los fotógrafos que cubren el Festival de Venecia, donde hoy miércoles se presentó, fuera de concurso, este trabajo de Kitty Green.

Tras participar en la rueda de presentación del documental, el equipo artístico de la película posó en toples -la forma de protesta habitual de femen- junto a la realizadora, que permaneció vestida. Sobre sus pechos, mostraban lemas escritos como 'Ucrania no es un burdel', 'Guerra desnuda' o 'Las mujeres están aún aquí'. Inna Shevchenko y Sasha Shevchenko son dos de las activistas de este movimiento que aparecen en el documental que se adentra en Femen, un movimiento que se ha extendido por todo el mundo, y que les obligó a salir de Ucrania por las amenazas recibidas.

'Ha sido necesario porque los políticos y los servicios secretos ucranianos nos estaban atacando duramente. Ahora tenemos el cuartel general en París y tenemos otras diez sedes en todo el mundo', explicó Inna Shevchenko.

Las contradicciones, la forma de manipular a los demás y a sí mismo y los juegos de palabras son los elementos que definen al exsecretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, más que las afirmaciones que realiza en The Unknown Known, un documental que compite en la Mostra.

'Al final se perdía en ese mundo de palabras', afirmó hoy el realizador del documental, Errol Morris, que dejó que fuera Rumsfeld el que se retratara a sí mismo con sus declaraciones en lugar de trazar un retrato crítico del que fuera responsable de Defensa de EEUU en dos periodos, entre 1975 y 1977, con el presidente Gerald Ford, y de 2000 a 2006, bajo el mandato de George W. Bush. Rumsfeld aparece en el filme satisfecho del trabajo realizado y no para de defender y justificar las decisiones que tomó el Gobierno de Bush en materia de Defensa, desde el asesinato de Sadam Hussein -'nosotros no asesinamos a líderes de otros países. Fue un acto de guerra', afirma rotundo- a la ausencia de torturas con agua en la base de Guantánamo.

'Nosotros no asesinamos a líderes de otros países. Fue un acto de guerra' Sonriendo y con un calculado aspecto de abuelo venerable, Rumsfeld se siente cargado de razón al afirmar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dado validez a muchas de las medidas aprobadas por Bush, como la ley antiterrorista de 2001, conocida como 'Patriot Act', al no derogarlas. 'Obama se oponía a muchas de las cosas que hizo Bush, pero aún están ahí', afirma Rumsfeld en una de las entrevistas que concedió a Morris para la realización de este documental.

Son 33 horas de grabación realizadas en Boston en cuatro momentos diferentes y once días, explicó hoy en rueda de prensa Morris, para quien el documental es un 'retrato devastador' del que fuera uno de los principales asesores del presidente Bush. A lo largo de las entrevistas, Rumsfeld cae en numerosas contradicciones y realiza afirmaciones que son incluso confusas, en opinión de Morris, que prefirió centrarse en las declaraciones del protagonista de la historia para que fuera él quien se retratara a sí mismo, sin realizar críticas directas ni usar testimonios en contra.

Y sobre la reacción de Rumsfeld al documental, Morris asegura que lo ha visto varias veces, que no le gusta mucho y que le gustaría cambiar varias cosas, especialmente el final, cuando el realizador le pregunta la razón por la qué ha aceptado ser entrevistado: '¿Y yo qué sé?', afirma entre divertido e incómodo.

El cineasta surcoreano Kim Ki-Duk lanzó ayer martes en Venecia un alegato contra la censura en el cine, que en su país le ha obligado a recortar casi tres minutos de metraje de su último trabajo, Moebius, que en la Mostra se ha podido ver entero y que ahonda en la violencia tan característica de sus películas.

'La versión original de este filme no podrá ser nunca mostrada en Corea' 'La versión original de este filme no podrá ser nunca mostrada en Corea', afirmó el realizador en rueda de prensa tras la primera proyección de una dura película cuya historia comienza con una mujer que intenta cortar el pene a su marido infiel y, al no lograrlo, mutila a su hijo adolescente. Una historia de amor, odio y violencia de la que tuvo que cortar casi tres minutos para lograr la aprobación de la censura de su país, que impedía su estreno al considerar que era un filme sobre el incesto.

Las leyes coreanas quieren proteger a los menores y a las personas que no tienen la suficiente madurez para entender la historia, explicó el cineasta, que aseguró que quiere respetar las normas pero no comparte el concepto de la película de los responsables de la censura de su país.

Kim Ki-duk ha aprovechado el estreno del filme en Venecia para preguntar a varias personas que lo han visto si consideran que es una historia sobre el incesto y todos han dicho que no. 'Me gustaría que en mi país observaran mi filme con la misma perspectiva', agregó el ganador del León de Oro de la edición anterior de Venecia con Pietá. La censura, agregó, es un problema importante. 'No sé lo que pasará en el futuro, pero hay que hablar del tema de la censura y solucionarlo'. Resaltó que la censura no es un problema solo de Corea del Sur, sino de otros países, como China, donde los artistas no pueden trabajar en libertad y dejan de producir películas de gran valor, 'lo que es muy malo para el cine'.

En cuanto a 'Moebius', explicó que lo que ha hecho es partir del concepto sobre el sexo que hay en la sociedad coreana. 'Lo he desarrollado y llevado al extremo'. Un filme en el que también ha llevado al extremo su gusto por la escasez de diálogos. 'Como todo el mundo sabe, los diálogos en mis filmes son siempre limitados y en este caso lo he llevado al extremo. He quitado todos los diálogos y he contado la historia del filme sin palabras', explicó. Una historia tan violenta como suele ser su cine y que le ha llevado a ser bastante criticado, especialmente dentro de su país.

'Amar un país no quiere decir cerrar los ojos y no plantearse ciertas cuestiones', aseguró el realizador.