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Las feministas se movilizan a favor de la ley del aborto

Las asociaciones de mujeres critican el "tremendismo de la jerarquía católica"

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Una campaña 'sensata y madura' es la respuesta que la Red Estatal de Organizaciones Feministas, integrada por más de 200 entidades, se plantea ofrecer frente al 'tremendismo de la Conferencia Episcopal y la esquizofrenia del PP'. Así lo afirmó ayer su portavoz, Ángeles Álvarez, durante la presentación de una iniciativa que, a través de carteles y postales con el lema 'A favor', pretende mostrar el apoyo de la red feminista a la reforma de la ley del aborto.

En un principio, el colectivo de mujeres no tiene previsto manifestarse para contrarrestar las marchas antiabortistas previstas para mañana en buena parte de España.

Por su parte, la representante de la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo, calificó a la 'jerarquía' de la Iglesia católica como 'partido fundamentalista extraparlamentario' y la acusó de ejercer 'funciones políticas y no eclesiásticas'. En este sentido, recordó la obligación de ser 'honestos, éticos y no engañar ni asustar al pueblo', en referencia a la campaña del lince lanzada por los obispos, en la que se compara la protección de los animales con la de los embriones humanos. 'Lo que se debate ahora no es una ley del aborto, sino una reforma que complementa y refuerza algo que se aprobó hace ya 25 años', insistió Pérez del Campo.

En cuanto a la posibilidad de que las menores de 16 años puedan interrumpir el embarazo sin consentimiento paterno, tanto la presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Altamira González, como Yolanda Besteiro, de la Asociación de Mujeres Progresistas, abogan por el reconocimiento de la capacidad de estas menores para 'decidir sobre su maternidad'.

Besteiro recordó que la ley establece que a los 13 años se pueden mantener relaciones sexuales consentidas. Insistió, además, en la necesidad de que la reforma de la ley regule la objeción de conciencia, para que no 'pueda convertirse en un pretexto para vulnerar el derecho a decidir de las mujeres', e incidió en la necesidad de ofrecer una 'verdadera educación sexual'.