Publicado: 10.04.2014 11:10 |Actualizado: 10.04.2014 11:10

Fernández Díaz quiere blindar a los agentes fronterizos con un nuevo estatuto

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"Controlar las fronteras es un derecho y un deber del Gobierno de España como Estado y como miembros de la Unión Europea". Así ha defendido hoy el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, la necesidad de regular la actuación de Guardia Civil y Policía Nacional en las fronteras de Ceuta y Melilla. En un desayuno informativo en el que el protagonista era el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, el ministro ha tomado la palabra para anunciar que "después del 25 de mayo", el Gobierno se sentará a la mesa "con todos los grupos que acepten el ofrecimiento" para negociar un pacto de Estado en política migratoria

Un pacto en el que la principal propuesta de los conservadores será la de blindar "jurídicamente" a los agentes con el fin, también, de conservar su imagen de cara a la opinión pública. Asegurando que en la normativa actual se establece la obligación de controlar las fronteras, pero no el "cómo llevar a cabo esa labor", Fernández Díaz ha anunciado su intención de trabajar en un "estatuto que dé la suficiente seguridad jurídica a quienes tienen que velar por nuestras fronteras". "Para que la política inmigratoria sea una política comunitaria [de la UE], primero tiene que ser una política nacional española", defendió.

En la misma línea se expresó también el presidente de la ciudad autónoma donde el pasado mes de febrero murieron 15 inmigrantes que intentaban, luchando contra los disparos de las pelotas de goma de los agentes, entrar a nado en la playa del Tarajal. "Los inmigrantes que llegan a Ceuta no se quieren quedar en Ceuta, ni en el resto de España, sino que buscan un punto en cualquier otro lugar de Europa, por eso la controlar la inmigración no puede ser un asunto exclusivo de España, Italia o los países ribereños", opinó también, apoyando al ministro en su petición para que la Unión Europea se implique en esta cuestión.

Respecto a la tragedia ocurrida en sus playas del Tarajal, Vivas aseguró que "cuando se producen situaciones trágicas, la única respuesta posible es la comprensión, la solidaridad, el dolor y el lamento". "Pero esos sentimientos sólidos tienen que conjugarse con otros principios fundamentales para la convivencia: el imperio de la ley, también en materia de fronteras", expuso. "Si no, la inmigración controlada, que sería un fenómeno positivo, se convierte en un lastre", añadió.

El presidente de Ceuta aboga por "apoyar sin complejos" la labor de la Guardia Civil en sus fronteras

El presidente ceutí llegó incluso a ligar el racismo como consecuencia de la inmigración irregular, asegurando que las "bolsas de marginalidad y exclusión" en las que se ven envueltos los sinpapeles, pueden derivar en "caldo de cultivo propicio a la xenofobia, el racismo y el rechazo". No obstante, luego aclaró que en Ceuta, una ciudad de poco más de 20 km cuadrados y 86.000 habitantes, "es habitual que se compartan servicios y espacios con los inmigrantes y jamás ha habido una actitud de rechazo". "Ceuta se basa en tres pilares: compartir y acoger, convivir y servir a España", aseveró.

Aun así, insistió en que para, que la inmigración irregular no se transforme en un "trastorno pernicioso", "las fronteras tienen que ser seguras y respetables". "Y para eso hay que apoyar a quienes tienen la obligación de que sean así", dijo Vivas, en alusión a los agentes fronterizos de Policía Nacional y Guardia Civil, a quienes "hay que apoyar sin complejos".

A lo que no respondió el presidente de Ceuta fue a la cuestión sobre las devoluciones inmediatas (en caliente) de inmigrantes a Marruecos . Vivas se saltó la pregunta sobre si considera que la valla es España, para continuar defendiendo que "Ceuta acoge", que "nunca se ha puesto en duda el trabajo de asistencia que se realiza" en los dos Centros de Estancia Temporal (CETI) de la ciudad, y que "Ceuta tiene un problema, pero no es un problema". 

Quien sí respondió a la prensa, aunque con otra pregunta, fue Fernández Díaz. "¿Si cuando saltan la primera valla ya se está en España, para qué hay una segunda?", cuestionó, defendiendo, de nuevo, la necesidad de regular la situación para evitar "la controversia política y la división social que genera" la actual. "Por eso es bueno que todos nos sentemos a buscar soluciones", concluyó el ministro.