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Fernández Ordóñez dice que Rato no le merecía confianza para resolver la crisis de Bankia

El exgobernador del Banco de España asegura que el perdió el control sobre la gestión para resolver los problemas de la entidad financiera porque el ministerio de Luis de Guindos tomo las riendas del problema

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El exgobernador del Banco de España Miguel Angel Fernández Ordóñez no dejó este jueves títere con cabeza al repartir responsabilidades en la debacle de Bankia, de la que sólo salvó a José Ignacio Goirigolzarri y, por supuesto, a sí mismo.

En su declaración como testigo ante el juez que instruye el caso Bankia, Fernández Ordóñez dijo de Rodrigo Rato que no tenía confianza en él como presidente por su carencia de experiencia en el sector; del ministro Luis de Guindos, que le arrebató de forma insólita el mando de las operaciones para salvar la situación; y del consejero delegado de la entidad con Rato, Francisco Verdú, que el cargo le venía grande porque procedía de un 'banquito' (había sido vicepresidente de la Banca March), según señalaron fuentes jurídicas. También tuvo críticas para las comunidades autónomas por permitir que los consejos de administración estuvieron repletos de políticos ajenos al mundo financiero.

Fernández Ordóñez ha llegado a decir que su plan era dejar a Rato como presidente no ejecutivo, y colocar a un experto en el sector para llevar las riendas reales del banco, para lo cual él pensó en José Ignacio Goirigolzarri poco antes de que, efectivamente, éste sustituyera al exdirector del FMI. De Goirigolzarri sí ha hablado bien el exgobernador, cuando señaló que el plan que aprobó tras reemplazar a Rato, que incluía la petición de un rescate de 19.000 millones de euros, fue 'razonable'.

El máximo responsable del Banco de España hasta el pasado verano, fue despedido con una espectacular pitada y abucheos por parte de unos 300 afectados por preferentes que le esperaban a la puerta de la Audiencia Nacional. 'Chorizo', 'sinvergüenza', '¿Dónde está nuestro dinero?' o 'El pueblo unido jamás será vencido', fueron los gritos que escuchó al dejar en un vehículo la sede judicial, a la que acudieron para darle protección unos 50 policías a bordo de siete furgones del cuerpo de antidisturbios.

En su declaración ante el juez Andreu, y en respuesta a las distintas partes personadas, subrayó que a primeros de mayo de 2012 -Rato dimitió el día 7 de ese mes--, el Banco de España 'perdió el control' de la situación a favor del Ministerio de Economía dirigido por Luis de Guindos.

Algo que no le gustó, porque era un defensor de la independencia del órgano regulador respecto del poder político, por lo que pidió un informe a los servicios jurídicos del Banco de España. El secretario general de la institución, Javier Priego, fue el encargado de contestarle que, aunque no habías precedentes de actuaciones similares del Gobierno, tampoco era ilegal, por lo que MAFO, 'por responsabilidad', aceptó lo que estaba ocurriendo.

Fernández Ordóñez, además de no confiar ni en Rato (aunque salvo expresamente su etapa como ministro) ni en Verdú, ha criticado en su declaración la falta de profesionalidad del órgano de administración de Bankia, por la abundancia de políticos sin formación ni experiencia en el sector. Sin embargo, destacó que las competencias en esa materia, como en la de las retribuciones de esos consejeros, correspondían a las comunidades autónomas.

Sobre las advertencias repetidas por los inspectores del Banco de España tras la salida a bolsa de Bankia, por problemas en la entidad, Fernández Ordóñez indicó que el organismo regulador podía elevar recomendaciones, pero que no tenía competencias ejecutivas salvo la medida, que hubiese sido muy radical, de intervenir el banco.

Sin embargo, en las conversaciones con el entonces responsable de Bancaja y con Rato, por Cajamadrid, para dar origen a Bankia, advirtió al primero, que no era partidario de la fusión, de que no llevarla a cabo desembocaría en la intervención. MAFO ha dicho que eso no fue una amenaza sino la expresión de la realidad de lo que hubiese ocurrido.

El exgobernador reconoció que el Banco de España aprobó el 17 de abril de 2012, veinte días antes de la dimisión de Rato, el plan de recapitalización de la entidad, aunque añadió un párrafo adicional con deberes que la entidad debía ejecutar antes del 31 de mayo.

En estas fechas, según su relato, mantuvo una conversación con Rato, aunque no le dijo claramente que consideraba que era mejor que quedara como presidente no ejecutivo y que dejase la gestión a un nuevo consejero delegado con experiencia -para lo que descartaban a Verdú--.

La crisis desatada después del 17 de abril, con bajada de dos grados de España por las agencias de calificación y el informe negativo del FMI, les llevó desde el Banco a pedir a Rato una aceleración de la reforma. Sin embargo, no llegó a estudiar los nuevos planes del entonces presidente de Bankia porque el 7 de mayo dimitió, y días antes las riendas las había tomado el Ministerio de Economía.