Publicado: 24.02.2014 07:00 |Actualizado: 24.02.2014 07:00

El festín del feminicidio

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Cuando la artista Ouka Leele conoció a Caddy Adzuba sentada a la mesa de un generoso banquete ya no pudo seguir comiendo. La periodista y activista por los derechos de las mujeres en República Democrática del Congo relataba, ante el horror de los comensales, las peores atrocidades de una guerra que ha dejado a su paso más de 500.000 mujeres víctimas de la violencia sexual.

"Le introdujeron armas, cuchillos y todo lo que quisieron en su sexo. Mientras la mujer se desangraba, los rebeldes pidieron al mayor de los hijos que violara a su propia madre...". Luego, Caddy pidió a los asistentes que le ayudasen a acabar con tanta impunidad.

Aquel amargo festín inspira ahora Un banquete cruel. Pourquoi?, la última exposición de la artista y fotógrafa madrileña Ouka Leele, que se muestra hasta el 18 de mayo en el Círculo de Bellas Artes de la capital. 

Una obra que gira en torno a una extensa mesa central, donde los milhojas de hojaldre y nata comparten mantel con platos de porcelana manchados de sangre y polvo de coltán, el mineral estratégico que financia el conflicto en el país africano desde 1996. Presidiendo el banquete, cuatro toneladas de desechos electrónicos trepan desde el suelo para sostener varios fusiles Kalashnikov que apuntan hacia el techo, cubierto por un manto de 300 flores blancas.

El objetivo: denunciar cómo la opulencia y el modelo de consumo de nuestro mundo tienen una repercusión directa sobre el feminicidio en la región de los Grandes Lagos.

"Si las cosas se saben no pueden seguir existiendo y si siguen existiendo es que somos unos monstruos. Esta obra es un exorcismo para volver a llamarnos seres humanos, porque estamos perdiendo la humanidad", señaló Ouka Leele durante la inauguración la semana pasada en Madrid.

La creación se completa con siete fotografías que visten las paredes de la sala con cráneos y piezas que la artista pidió prestadas al Museo de Anatomía de la Universidad Complutense. Retratados como bodegones junto a flores y restos de basura tecnológica, las instantáneas representan "la tensión entre lo macabro y los signos de la vida, el horror y la belleza".

PourQuoi? OUKA LEELE expandir la voz de Caddy Adzuba. from PourQuoi? on Vimeo.

El plato de digestión más difícil, no obstante, sigue siendo el de las palabras de Caddy Adzuba, presente en la exposición a través de una pantalla en la parte frontal de la estancia desde donde narra: "... Me habéis quitado mi dignidad, mis ganas de ser mujer. Me habéis humillado, ahora no soy más una mujer. Habéis matado a mis hijos y habéis hecho de mí una viuda. La mujer preguntó: ¿Por qué habéis hecho esto?; Y los rebeldes tan sólo dijeron: hemos matado a tus hijos sencillamente porque necesitabas comer. Te hemos dado de comer cada día y cogimos lo que más cerca estaba, la carne de tus hijos".

La Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación (AFEM), de la que es miembro Caddy, ha denunciado los casos de violencia sexual en Congo ante la Corte Penal Internacional y el Senado de EEUU a fin de que los líderes de grupos armados puedan ser perseguidos y juzgados algún día.

"Esta obra transmite cómo el banquete cruel del norte está llevando pobreza y expolio al sur. Nosotros, aunque no sólo, también somos comensales. Podemos y debemos exigir a los políticos que persigan a estos genocidas", dice Jorge Sebastián, director de la Fundación Mainel, organizadores de la exposición.

Su reclamo es oportuno. Tan sólo unos días antes de la inauguración de esta exposición, el Gobierno anunció por la vía de urgencia una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que dará carpetazo al principio de justicia universal por el que jueces españoles han perseguido, entre otros, crímenes de guerra y genocidio en lugares remotos del mundo.