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Un fiasco fascinante

El Madrid no plasma en la hierba la desmesurada propaganda utilizada y cae ante el Alcorcón

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El estadio lleno. La hinchada caliente. La afrenta más humillante en la historia reciente que saldar ante un equipo de Segunda B. Todo para un total de sólo 20 minutos de épica. Un fiasco emocional para la grada. No hubo remontada del Madrid, ni se le acercó. Todo fue un envoltorio propagandístico que no se plasmó en el campo. La pretendida comparación con las grandes noches europeas ya era hiperbólica. La buscada similitud con aquellas remontadas ha sido un escarnio para la historia del club. Primero, desde la propaganda previa, y después, desde la ejecución en la hierba. El Madrid ha sido incapaz de hacerle un gol al Alcorcón en 170 minutos.

Los gritos de 'queremos 11 Juanitos' que brotaron rabiosos de las gradas explican la impostura que se pretendió y que se destapó. Juanito, en partidos como el de ayer, jugaba a otra cosa muy distinta. Practicaba todo el fútbol que le cabía: el individual, el colectivo y el macarra. El Madrid ni comprendió el partido de la ida ni procesó el de la vuelta. Tampoco Pellegrini procesó la sensibilidad de esta clase de envites, como demostró el cambio de Lass. El Bernabéu entendió que le quitaba al único jugador que aportaba los arrestos suficientes para generar épica. El respetable entendió que tiraba la toalla antes de tiempo y pidió su dimisión a gritos a la vez que coreó a Guti. Las consecuencias de esa bronca están por ver.

El Bernabéu pide la dimisión de Pellegrini tras cambiar a Lass

Así que el Madrid acaba otro año fuera de la Copa ante un equipo dos categorías inferior por no saber entender, por enésima vez en este torneo, que el futbolista que no pudo llegar hasta donde llegaron los suyos iguala y hasta les pinta la cara con el orgullo.

Desde la alineación, Pellegrini pretendía un fútbol de embestidas. 'Queremos un equipo de mucho quite'. La presencia de Lass en el lateral derecho y de Gago y Diarra en el pivote reforzaba esa propuesta. El problema es que el Madrid, salvo en los 10 primeros minutos de cada tiempo, no se impuso en los robos. Y como sólo tenía a Kaká para elaborar, tampoco intimidó desde la pelota. La artillería pesada, Higuaín, Raúl y Van Nistelrooy, se encajonó esperando un torrente de ocasiones que no llegó ni por fútbol ni por testosterona. Dos remates cercanos de Van Nistelrooy y otro de Arbeloa que solventó Juanma fue lo más que se acercó el Madrid al gol en el primer tiempo.

Creyeron muy poco los jugadores del Madrid en la remontada, y sin fe no hay épica. En el segundo tiempo trataron de hacer un ejercicio de maquillaje. Un intento por evitar los reproches hacia la actitud, pero con tan poco juego los imposibles son simplemente eso, imposibles. Se esperaba a Raúl como el difusor de las emociones, pero tampoco fue el caso.

La pelota da la razón a los que la sienten, aunque les dé poco de comer

En realidad, ninguno de los jugadores de la actual plantilla del Madrid han mamado en el campo esas noches mágicas. Los que más las habrán escuchado, pero la correa de transmisión de ese tipo de hazañas se perdió hace tiempo en los baúles de la historia. Entre otras cosas porque hace años que el Madrid no ofrece uno de esos recitales ni en Europa ni en la Copa, los dos torneos en los que se pueden dar. Sólo lo ha hecho en la Liga y con remontadas cortas milagrosas ha sido capaz de ganar títulos.

El disfraz de la segunda parte le dio al Madrid para enviar tres balones al larguero, para el gol del Van der Vaart y poco más. Enfrente, el Alcorcón contempló el paso del tiempo desde el orden y sin pelotazos. No fue ese equipo envalentonado de la ida. Su gran historia ya la había escrito dos semanas antes. La tenía que rubricar aguantando las cargas de una leyenda que fue pisoteada porque no apareció.

En la medida que el reloj corría, el Madrid se empequeñecía ante el reto. Los olés a los toques finales del Alcorcón fueron históricos. El Bernabéu, puesto en pie, despidió a unos jugadores que esta vez sí tenían jacuzzi para disfrutar de una proeza que engrandece al fútbol. Que dice que la pelota le da la razón al que la siente. Aunque le dé pocopara comer...

La eliminación del Real Madrid ante el Alcorcón es la quinta humillación que sufre el conjunto madridista en la Copa del Rey.

El primer precedente data de la temporada 1997-1998, cuando cayó con el Alavés, entonces en Segunda División. Peor fue lo acontecido dos campañas después, en la 2000-2001, cuando el Real Madrid, campeón de Europa, fue apeado de la competición por el Toledo, cuando las eliminatorias se disputaban a un único encuentro. El público que acudió al estadio 'Salto del Caballo' vio atónito como el conjunto castellano era capaz de ganar 2-1 al equipo merengue.

En la 2005-2006 el Valladolid, ahora en Primera División y entonces en la categoría de plata del fútbol español, fue el encargado de eliminar al Real Madrid. No había pasado un año del 'centenariazo', cuando el Deportivo de La Coruña ganó la final al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, justo cuando el club presidido por Florentino Pérez cumplía cien años de existencia.

La cuarta humillación corrió a cargo del Real Unión, único Segunda B, hasta la llegada del Alcorcón, capaz de eliminar al Real Madrid de la Copa. Lo hizo en el curso 2008-2009, gracias al valor doble de los goles en campo contrario. En la ida ganó 3-2 y en la vuelta perdió 4-3.

La afición del estadio Santiago Bernabéu no ha tenido que esperar demasiado para ver otra derrota deshonrosa. Casi un año después, el Alcorcón, con un presupuesto 400 veces inferior al de su rival, eliminó al Real Madrid a las primeras de cambio, que sufrió en sus carnes su quinta humillación copera.