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Fidel Castro califica de "indignos" a los altos cargos apartados

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El canciller cubano Felipe Pérez Roque y el secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage, fueron apartados esta semana por su "papel indigno", dijo el martes el ex presidente Fidel Castro.

Los cambios decretados por su hermano, el presidente Raúl Castro, suponen una reafirmación de su autoridad, colocando a sus propios hombres en puestos claves, según analistas.

Fidel Castro, retirado del poder desde que enfermó hace ya más de dos años y medio, dijo en una columna publicada en Internet que su sustitución no es una "injusticia".

"La miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", escribió en la página web oficial Cubadebate (www.cubadebate.cu).

"El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos", añadió.

Su hermano, el presidente Raúl Castro, reemplazó el lunes a una decena de ministros. Pérez Roque y Lage eran los de mayor perfil.

Fidel no les mencionó a por su nombre, sino que aludió a ellos como los dos "más afectados" según la prensa extranjera, en una abierta referencia a ambos.

Pérez Roque y Lage fueron sus asistentes personales y crecieron políticamente durante su casi medio siglo en el poder.

Fidel dijo en su columna que fue consultado sobre los cambios.

RAÚL REAFIRMA SU AUTORIDAD

Por otra parte, varios analistas señalaron que Raúl Castro ha reestructurado el gabinete que heredó hace un año de su convaleciente hermano, colocando a sus propios hombres en puestos claves, aunque los expertos no logran todavía descifrar la lógica detrás de algunos de los cambios.

El presidente, un general de 77 años, puso también a más militares en su gabinete.

"Los militares siguen ganando influencia como lo han hecho gradualmente pero de forma sostenida desde que Raúl tomó las riendas del país en el 2006", dijo Bert Hoffmann, un experto en Latinoamérica del German Institute of Global and Area Studies en Hamburgo.

El Gobierno dijo que los cambios son sólo el comienzo de un proceso para hacer más compacto y a la vez eficiente el Estado socialista, cuyas riendas heredó hace más de dos años y medio con la enfermedad de Fidel.

La reestructuración no tomó a nadie por sorpresa. Castro habló de ella desde que asumió formalmente la presidencia hace un año.

"El anuncio parece indicar que Raúl está poniendo a algunos de sus propios hombres en posiciones clave", dijo el analista Phil Peters, del Lexington Institute en Washington, en su blog http://cubantriangle.blogspot.com.

Peters restó importancia a la salida de Lage, considerado el cerebro de las tímidas reformas económicas de la década de 1990, como secretario del Consejo de Ministros, recordando que mantiene su influyente cargo de vicepresidente.

"Mantiene su trabajo más importante, el que lo pone en la línea de sucesión", escribió.

Los analistas no pronostican cambios en política exterior. El canciller Pérez Roque, fue reemplazado por su número dos, Bruno Rodríguez.

No está claro qué papel jugará en el futuro Pérez Roque, una de las figuras más prominentes del Gobierno cubano, pero nadie espera cambios en las relaciones con Estados Unidos, en medio de fuertes expectativas de un acercamiento a Barack Obama, el primer presidente estadounidense dispuesto a dialogar con Cuba.